¡Tenemos la gallina en casa y compramos los huevos fuera! soltó decepcionado Alfredo di Stéfano tras enterarse de la contratación de Fernando Gago. No era un desprecio hacia el joven organizador argentino, sino una forma de expresar su oposición a la política deportiva de su Club. La misma reacción que cuando se enteró de la cesión de Parejo, su ojito derecho, al Queens Park Rangers. “Si me quitan a Parejo, no vuelvo a ver al Castilla”. Con estas dos anécdotas, se demuestra que el presidente de honor es un defensor acérrimo de la cantera; lo contrario que dirigentes y técnicos. ¿Por qué sucede esto? ¿Intereses económicos?, ¿quizá cuestiones deportivas? o ¿escasez de talentos?
Esta temporada, sin ir más atrás en el tiempo, no ha debutado ningún canterano con el primer equipo, ni siquiera en aquella eliminatoria de Copa frente al Alcorcón. El dato es elocuente. Pellegrini no cuenta con la cantera; Florentino Pérez, tampoco. El primero se encargó de confirmarlo públicamente: “La cantera no está en mi trabajo”, dijo al ser preguntado sobre el amago de debut de Mosquera en Riazor. Al presidente tampoco le agradan los jóvenes del Castilla, a pesar de su famoso eslogan de ‘Zidanes y Pavones’. Discurso político, completamente. De todas sus contrataciones durante su primera etapa, sólo fichó a Sergio Ramos; ahora, criticado por aquello, ha gastado dinero en Xabi Alonso, Arbeloa y Albiol. Lo que está claro es que a Florentino le gusta lo extranjero. Y eso que España está de moda.
Es más, sólo se interesan en jóvenes criados en otras canteras, como sucede con Joselu (Celta) y Sergio Canales (Racing de Santander). Dos excelentes futbolistas, aunque con todo por demostrar, más o menos como sucedería con un jugador del Castilla. La diferencia, dicen, está en la experiencia. Los primeros ya han probado el jugar en categoría profesional (Primera o Segunda); los otros, lo hacen en la categoría de bronce. Paradójicamente, Raúl y Casillas, los últimos canteranos (con permiso de Guti) en asentarse en el primer equipo, estaban en categorías inferiores a la Segunda B. Y tuvieron la oportunidad y triunfaron. Y como apuntaría Di Stéfano (descubridor de la hornada de La Quinta del Buitre), son chicos que conocen los valores del Real Madrid. La cuestión es apostar por ellos y saber si son válidos. Arriesgar como se hizo con Raúl y Casillas. ¿Por qué ahora no?
Porque la cantera del club de Chamartín no es ni mejor ni peor que otras. El trabajo de unos 22 preparadores sobre cerca de 300 niños es indiscutible; más debate admite la alternancia del responsable de la cantera desde la marcha de Del Bosque. Los frutos se repiten curso tras curso. Surgen nuevos talentos y muchos de ellos acaban jugando bien en Primera o en el extranjero, llegando a tener éxito o cierto reconocimiento en sus aficiones de adopción.
Los canteranos triunfan fuera.
Los datos son
contundentes: un total de 51 jugadores criados en Valdebebas se reparten entre
14 clubes de Primera división; 43 en clubes de Segunda y 13 en equipos
extranjeros. Entre tanto dato estadístico se esconden nombres como Diego López
(internacional), Codina, Pavón, Torres, Parejo, Valero, Jurado, Eto’o, Mata
(internacional), Soldado, Negredo (internacional), entre otros.
Futbolistas todos ellos igual o más válidos que otros que han vestido -o visten- la camiseta del Real Madrid en el banquillo como Saviola (cobraba 3 millones de euros) o Drenthe (costó 14 millones de euros) por señalar algunos casos. Las comisiones y los nombres extranjeros venden más que el producto autóctono. Lo demás, son meras excusas.
Porque hornada de buenos futbolistas siempre existe. Si Pellegrini, en el caso de continuar en el banquillo, o Florentino Pérez reflexionan, acabarán encontrándose con una nueva generación, encomendada por Mosquera, capitán del Castilla. Detrás de este gallego, de este centrocampista ofensivo, destacan otros nombres como Sarabia (los grandes de Europa, especialmente el Arsenal, suspiran por contratarle), un extremo zurdo; los delanteros Morata y el hispano brasileño Rodrigo; el mediapunta marroquí Kamal; el lateral zurdo Marcos (hijo de Marcos Alonso y nieto de Marquitos), el central Mateos, el defensa y central Velayos, el interior diestro Raúl Ruiz o los porteros Adán, Felipe Ramos y Mejías. Quizá merezcan una oportunidad porque ya se sabe lo que opina Alfredo di Stéfano sobre contrataciones de segunda: ¡Tenemos la gallina en casa y compramos los huevos fuera!



