Reportajes

Alfonsina Strada, la primera y única mujer en correr el Giro de Italia

Giro de Italia

Kathrine Switzer se convirtió, en 1967, en un símbolo universal de la lucha feminista en el deporte. Esta mujer, atleta, desafió a los organizadores del Maratón de Boston y consiguió inscribirse (dorsal 261), correr (evitando un intento de expulsión) y acabar la carrera antes de convertirse en portada de todos los medios de comunicación. Recientemente, este gestó conmemoró su quincuagésimo aniversario. Menos recordado históricamente fue lo sucedido 43 años antes. Sucedió sobre una bicicleta, sobre una competición señera como el Giro de Italia (que celebra ahora su centenario) y con Alfonsina Strada como protagonista. Se trata de la única mujer con dorsal (número 72) en toda la historia de esta carrera. Fue descubierta a la conclusión de la cuarta etapa, aunque completó, de manera no oficiosa, el recorrido hasta Milán (12 etapas y 3.613 kilómetros).

Su deseo no era convertirse en icono de ningún movimiento feminista. Alfonsina Strada sólo deseaba montar en bicicleta desde que recibiera, a la temprana edad de diez años, una bicicleta como regalo. Su participación en el Giro de Italia de 1924 no era su primera carrera. En 1917, en el epílogo de la primera Guerra Mundial, tomó parte del Giro de Lombardía. Acabó en una posición 32 y nadie se opuso a su participación. Lo mismo sucedió en 1918. A diferencia del gesto de Kathrine Switzer, no había ninguna cláusula que excluyera a las mujeres. Años más tarde, Alfonsina Strada decidió dar el salto al Giro de Italia. Y temiendo encontrarse la negación de los organizadores, se inscribió como un hombre, con el nombre de Alfonsín Strada; aunque nuestra protagonista se llamaba realmente Alfonsina Morini (oriunda del pueblo italiano Castelfranco Emilia). Strada era el apellido de su marido.

Aclamación popular en Milán

El comienzo fue sencillamente redondo. Strada no sólo consiguió completar las primeras etapas, sino que también se dejaba ver entre los primeros puestos. Todo cambió, sin embargo, a la conclusión de una accidentada séptima etapa, en donde muchos participantes llegaron fuera de control a la meta. Los organizadores se percataron, entonces, de la verdadera realidad: Alfonsín Strada era realmente Alfonsina Strada. El engaño quedó al descubierto y resultó descalificada, aduciendo un injustificable fuera de control. No había cronos al uso como hoy en día.

Entonces, apareció en escena Emilio Colombo, el director del prestigioso rotativo La Gazzetta dello Sport, que se ofreció a pagarle los gastos a Alfonsina Strada para que continuará en carrera, aunque fuera de forma no oficiosa. El gesto feminista era un hecho para el gran público, así como el creciente clima machista y la repercusión mediática (Colombo lo aprovechó como filón publicitario ante las desavenencias con las estrellas ciclistas del momento). Y Alfonsina Strada continuó en carrera hasta alcanzar la meta en Milán, siendo aclamada para el pueblo italiano. Ya no pudo repetir. Los organizadores vetaron su presencia, aunque nunca borraron un hito dentro del deporte femenino. Alfonsina Strada se había convertido en la primera mujer en correr una gran vuelta ciclista, el Giro de Italia que celebra en esta edición sus 100 años de vida.

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