Reportajes

Liverpool: dinero y tecnología alemana para asaltar la Premier League

No hay otro campeonato con más historia y grandeza que la Premier League. Tampoco se entiende este torneo sin el acompañamiento de la historia y misticismo que desprende toda una institución como el Liverpool. Nada sería igual sin esa unión, sin esa música coral del You’ll Never Walk Alone. El fútbol es una religión en la ciudad de los Beatles; pero en Anfield están carentes del reinado futbolístico desde hace 22 años. Su último campeonato data de 1990, es decir dos años antes del nacimiento de la actual Premier League. Es más, en Liverpool sólo han festejado un trofeo, una Copa de la Liga, en los últimos doce años. Para remediar esta situación dos pilares: dinero y la sabiduría alemana de Klopp.

Si algo caracteriza al Liverpool es su respeto hacia las tradiciones; una máxima de obligado cumplimiento para entrenadores, futbolistas y presidentes. Así sucedió hasta 2007, cuando desde los despachos se abrió una vía alternativa hacia el aperturismo. David Moores, cuya familia es toda una institución al frente del club, decidió vender sus acciones a los empresarios estadounidenses George Gilett y Tom Hicks. El aperturismo fue considerado un sacrilegio. Los aficionados no respaldaron esta decisión. Se creó un ambiente de tensión azuzado por las deudas económicas. Tres años después, y tras un periplo en los tribunales, el grupo empresario estadounidense Fenway Sports Group, con John Herry al frente, compró el club, consiguiendo calmar a los aficionados y saneando las cuentas.

Se inició entonces otro aperturismo, el económico; alcanzando su cenit a lo largo de las últimas cuatro temporadas. En este tiempo, el Liverpool ha desembolsado más de 500 millones de euros (555,53, en total) en reconstruir un bloque que ayudara a regresar al Olimpo. No sólo a base de futbolistas, sino con un nuevo entrenador, y para mayor aperturismo, un técnico extranjero por segunda vez en su historia, el alemán Jurgen Klopp, en un intento de recuperar viejo éxitos pasados con Rafa Benítez, el primer responsable técnico que no era de origen inglés. Y en ello están. De momento, dos subcampeonatos europeos (Europa League y Champions League) a la espera de asaltar el trono de la Premier League.

Inversión sin precedentes

Y ése es el gran objetivo: volver a ser reconocidos en casa. Y esta temporada, en el cuarto curso de Klopp (aterrizó en octubre de 2015), el Liverpool muestra un proyecto asentado y con mimbres para cumplir su objetivo. Este verano, sus mandamases han aprobado un gasto sin precedentes: 182,2 millones de euros en seis contrataciones de nivel: el portero brasileño Alisson (75 kilos), el defensa Fabinho (50) y los centrocampistas Naby Keita (60) y Xherdan Shaqiri (14,7). Nunca antes habían gastado tanto; y tampoco ningún rival del campeonato supera estas cifras, ni siquiera el millonario Manchester City de Guardiola. Estos refuerzos complementan un bloque ya sólido, con Salah, Mané, Firmino, Van Dijk, Lovren, Wijnaldum, Milner, Henderson o Oxlade Charmberlain, entre otros, como referencias. En consecuencia, todo está armado en Liverpool en la búsqueda de superar el cuarto puesto de la pasada temporada.

Para ello, además del dinero invertido y de los jugadores firmado, el Liverpool aguarda los resultados de la táctica alemana: un bloque equilibrado y compacto que basa sus líneas maestras en el atrevimiento, velocidad, presión asfixiante e intensidad y, por supuesto, con muchos goles, característica lógica de un pensamiento más ofensivo que defensivo. Queda por saber si encontrarán la regularidad (la pasada campaña tropezaron con adversario teóricamente más inferiores) y habrán adquirido la experiencia necesaria para competir al máximo en los momentos álgidos de un curso clave para el Liverpool más caro de la historia.

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