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Rusia 2018: el reto de Messi para ocupar el trono de Maradona

Messi, Argentina

Ni River Plate ni Boca Juniors. Ni siquiera auparse con la Copa Libertadores. Ni tampoco ver triunfar a sus compatriotas en una Liga de Campeones en Europa. O ni alzarse con una Copa América a nivel de selecciones. El corazón de los argentinos palpita al ritmo de una Copa del Mundo. Y eso que hace 32 años que Argentina no se corona mundialmente; quizá motivo suficiente para continuar recordando, no sin cierta nostalgia, los éxitos dibujados con Maradona e insuflar presión a su sucesor natural, Lionel Messi. El astro argentino juega contra España, en Madrid, en lo que será su último gran examen con vísperas al Mundial de Rusia; cita que será -por cuestiones de edad- su última oportunidad de hacerse un hueco en el corazón de sus compatriotas.

A estas alturas de su carrera nadie cuestiona que Messi pasará a la historia. Lo explica su fútbol, su peso resolutivo en los encuentros del Barcelona; y lo ratifican sus estadísticas (suma más de 1.000 goles marcados, a casi un tanto por encuentro) y sus trofeos alcanzados, tanto colectivos como personales: 30 títulos con el Barcelona (8 Ligas y 4 Liga de Campeones, como destacados), así como 5 balones de Oro. Nadie discutirá que Messi, cuando decida quitarse sus botas, sea considerado uno de los jugadores más grandes de la historia del fútbol. En ese mismo Olimpo en el que se encuentros otros históricos como Di Stéfano, Pelé, Cruyff, Zidane, Ronaldo o su compatriota Maradona; aunque si no alcanza esa ansiada Copa del Mundo, Messi continuará padeciendo las comparaciones con el astro del pueblo argentino.

Porque Maradona continúa siendo un Dios para toda Argentina. No sólo por haber conquistado esa Copa del Mundo con la que tanto sueña Messi. Sino porque su sola presencia condujo a toda una selección a unos éxitos nunca antes alcanzados (bien es cierto que con Kempes se levantó el otro Mundial de la albiceleste, en 1978). Si se pone en contexto, se comprenderá: en 1986, en México, la selección argentina se deshizo de Brasil (el gran enemigo histórico), de Italia y de Inglaterra, justo cuatro años después de la Guerra de las Malvinas. Fue también el momento del gol de goles en los mundiales. A ello se suma que Maradona, con un grupo inferior técnicamente, llevó a Argentina a jugar la final de Italia en 1990. Los argentinos nunca dejarán de agradecérselo. Lo mismo que con aquellos jugadores (con Kempes, máximo goleador, y el capitán Passarella) al frente que hicieron grande a Argentina mediante un balón en plena dictadura.

Leyenda negra en finales

Messi, en consecuencia, siempre tuvo sobre su espalda el peso de la historia. El ser otro dotado del balón le empujo a ser el nuevo líder del tercer mundial para Argentina. Pero éste no llega y las críticas y comparaciones no desaparecen. Lo más cerca fue el subcampeonato en Brasil 2014 (y dos presencias en cuartos de final, en las citas de 2006 y 2010). Tampoco ayuda sus subcampeonatos en la Copa América (Chile, 2015; Estados Unidos, 2016; Venezuela, 2017). Se extiende una leyenda negra sobre Messi, Argentina y las finales. Y eso que Maradona tampoco tuvo mejor suerte en este torneo. Eso sí, ambos se proclamaron campeones del mundo sub’20. Y Messi añade un oro olímpico, en Pekín 2008.

Porque aparte de los gustos futbolísticos hacia uno u otro, las estadísticas reflejan que Messi supera a Maradona, aunque con el debe de su participación en los mundiales. Messi suma más partidos (123 a 90), goles (61 a 33) y asistencias (38 a 18) con la selección que Maradona. Pero en cuanto a citas mundialistas, Maradona aún mantiene su trono: 21 encuentros, 8 goles y 8 asistencias por sólo 15 partidos, 5 goles y 3 asistencias de Messi, con una participación menos. En consecuencia, Rusia 2018 significa para Messi la última oportunidad, atendiendo a temas de edad (en Qatar tendría 35 años), de superar comparaciones con Maradona. Y bien lo sabe Messi: “Poder estar en esa final, poder ganarla, poder levantar la copa, es un sueño de siempre y cada vez que llega un Mundial se hace más fuerte todavía. Lamentablemente dependemos del resultado. Si no somos campeones, no nos va a quedar otra que dejar la selección. Es lo que nos hizo sentir la gente”.

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