El talento individual, y especial de Kuric y Higgins, permiten el triunfo azulgrana en el estreno de su fichaje estrella Mirotic, que acabó con 14 puntos y 12 de valoración.

El Barcelona estrenó su faraónico proyecto con una victoria nada convincente. El talento ejerció de salvavidas ante un combativo Valencia. Los azulgranas, en consecuencia, aguardan a conocer el nombre de su adversario en la final de la Supercopa de España. Será o el Real Madrid o el Fuenlabrada. A falta de resolverse este enigma, otras incógnitas se ciernen sobre el Barcelona. Como si serán capaces de armar un bloque sólido. O si serán verdaderamente sus inversiones millonarias capaces de mantener el buen tono mostrado durante el estreno. O si el físico y la táctica encorsetada acabará siendo predominante en vez de un baloncesto con más gusto. Cuestiones que irán despejándose con el tiempo. La única verdad está en que este Barcelona está obligado a superar todos los obstáculos. Y aquí es donde aparece su contratación más mediática. Mirotic debutó oficialmente en su antigua casa. Caprichos del destino. Y quizá más caprichoso sea este destino si el Real Madrid supera al Fuenlabrada. Hasta ese momento, el balcánico tuvo una actuación irregular. Alternó buenos momentos con otros de serías dudas. Sus números (acabó con 14 puntos y 5 rebotes en 25 minutos para 12 de valoración) y su intento de aclimatarse rápidamente en los esquemas del equipo son una baza a su favor. En el aspecto negativa está que su aportación en los momentos determinantes fue irrelevante. Y un enigma: ¿cómo convivirá con la presión? Con la presión de tener que convencer en cada encuentro y de soportar, especialmente cuando visite Madrid, el verse con sus antiguos seguidores.

La presencia del montenegrino, y nacionalizado español, no debe ocultar otros refuerzos del Barcelona. Cory Higgins (acabó con 15 puntos) apunta a ser pieza indispensable en este nuevo proyecto. De lo mejor del Barcelona, incluyendo sus últimos minutos, los decisivos, con un triple determinante cuando se apretaba el electrónico (66-63). Más intermitente estuvo Delaney, aunque no desentonó en la dirección. Bastante más discreto estuvo Davies. Abrines, el otro refuerzo mediático, estuvo en el banquillo. En consecuencia, este proyecto faraónico, y millonario, aún no carbura a pleno rendimiento y el triunfo se alcanzó con la vieja guardia. Es decir, con algunos detalles de Pangos y con unos puntos clave de Kuric. Sus canastas dieron oxígeno al Barcelona. Puntos que no obtuvieron respuesta en el Valencia.

Porque hasta entonces, el Valencia fue capaz de tutear al Barcelona, mostrar cuáles eran sus debilidades y cuáles eran sus fortalezas. El conjunto de Ponsarnau rozó el triunfo, pero le faltaron fuerzas, acierto y sobreponerse a unas cuantas acciones discutidas de los árbitros. Porque durante el segundo cuarto mostraron un gran nivel: corrieron, defendieron con intensidad y acertaban en sus tiros (19-26). El Barcelona estaba desorientado y sólo el talento evitó problemas mayores. Luego, con un Claver excepcional (11 puntos en 13 minutos) y con los mejores momentos de Mirotic (8 puntos de seguido), el Valencia mostró otra de sus virtudes: el bloque. En equipo, algo que le falta al Barcelona, reaccionó cuando el marcador estaba desnivelándose (40-32). Ello le permitió adentrarse en los minutos finales con opciones. Aparecieron Kuric y Higgins y sus aciertos impulsaron al Barcelona. De lo contrario, los elogios serían, y también deben ser pese a la derrota, para un inspirado Marinkovic (17 puntos) y Brock (10 puntos), los más destacados de un Valencia que sucumbió al talento del Barcelona.

Rafael Merino
Rafael Merino, periodista deportivo con más de 15 de experiencia en la redacción de noticias, crónicas, reportajes y entrevistas sobre deportes. Acreditados a encuentros de Primera división, ACB, Mundiales de baloncesto, gira NBA, Mundiales de ciclismo, Mutua Madrid Open, entre otros eventos deportivos.