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El Real Madrid arrolla al Joventut para desafiar al Barcelona (93-81)

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Real Madrid contra Barcelona. La Copa del Rey de Madrid se asegura su cita grande. El aspirante contra el actual campeón del torneo. Lo que viene a ser la reedición de la última edición. O lo que ya es una costumbre desde hace 9 años: que bien Real Madrid o Barcelona, o ambos, estén en el encuentro decisivo. El Real Madrid se deshizo del Joventut en otra demostración más, la enésima, de su inmenso repertorio de excelsa calidad; el Barcelona lo hizo, con algún apuro final, del Canarias. Este domingo, la final entre Real Madrid y Barcelona, en Madrid. Ya sucedió hace 8 ediciones en el mismo escenario y entonces el campeón se vistió de azulgrana. Era tiempos anteriores a Laso.<!–more–>

Es conveniente recalcar esta última frase: “eran tiempos anteriores a Laso”. Porque desde que el entrenador vitoriano tomó el timón del Real Madrid, este club ha reescrito su historia contemporánea. No nos referimos al juego o títulos, sino a estar presente en ese día donde uno se puede proclamar campeón. El Real Madrid de Laso disputará su 23ª final sobre 31 posibles. Lo que viene a ser la séptima presencia en una final de Copa del Rey (sexta consecutiva) y habiendo conquistado 5 entorchados. Este domingo no será un trámite. El Barcelona es el actual campeón y evidenció su maduración desde el aterrizaje de Pesic.

Antes de esa cita, el Real Madrid se medía con el Joventut, el equipo revelación de esta Copa del Rey tras imponerse al Baskonia. Ese encuentro tuvo un hombre, así como la historia. El base argentino Laprovittola hizo el encuentro perfecto (50 de valoración). Y nunca hay dos encuentros perfectos de manera consecutiva. Son las cosas de tener enfrente al Real Madrid. Con Causeur como defensor, el argentino firmó una paupérrima hoja de servicios: 2 puntos, 1 de 6 en tiros y un menos 2 de valoración). El francés secó a la estrella verdinegra. No lo fue mejor con Taylor como pareja de baile. Sólo 3 puntos más en su casillero y 3 asistencias al descanso.

El Real Madrid había desconectado al principal flujo anotador del adversario. Lógicamente tuvo otros frentes que atender. Como Teodorovic. El balcánico asumió galones y asustó en la zona (12 puntos al descanso). Sus puntos sustentaban al Joventut. Salió Tavares y todo se oscureció. Ya nada volvió a ser lo mismo. Nuevamente, y es importante recalcarlo, la defensa del Real Madrid es una defensa que debería enseñarse en cualquier clase a futuros entrenadores y jugadores. La intensidad agota no sólo a los rivales, a los espectadores, también.

De la defensa al ataque
Desde atrás, con una buena defensa hacia adelante. Así empezó a crecer el Real Madrid. La primera renta sólida apareció a tres minutos para cerrarse el primer acto. Fueron tres triples en cascada: Campazzo (14 puntos), Llull (una versión muy mejorada respecto a los cuartos) y Randolph (15 puntos y 8 rebotes), amén del habitual sumar puntos de Ayón, una vez más inconmensurable su actuación (16 puntos y 6 rebotes). En un visto y no visto, el Real Madrid despegó en el electrónico: 26-16. El Joventut, a pesar de estar huérfano de su referencia, mostró ese rasgo propio de los jóvenes: no debe haber respeto. La lección estaba aprendida de lo visto al Estudiantes. Los verdinegros mostraron una fuerte personalidad y convicción en sus opciones.

Esa actitud desbordante no suele ser suficiente ante el Real Madrid. A ese primer viento huracanado le siguió otro de mayor envergadura. La defensa era un bloque sólido, asfixiante para cualquier recurso verdinegro. Y si encima el ataque entra en ebullición, el caos y el pánico atenazan a cualquiera. Así es este Real Madrid. Y en otro visto y no visto, el marcador evidenció el enorme arsenal blanco: 41-25. No se diluyó el encuentro. Los triples de Morgan y Ventura ofrecieron alguna esperanza antes del descanso (48-38).

Y éstas prosiguieron estado activas durante unos minutos más. El Joventut sin nada que perder entendió que era el momento de echar el resto de sus cartas. Era ahora o nunca. Y tras un triple de Ventura, el más eficaz tras comprobar que Laprovittola estaba fuera del partido (lección de defensa de Laso), el encuentro pareció girarse (54-48). Nada del otro mundo. Porque aquellos que conozcan al Real Madrid saben de otra de sus virtudes: ganar cuándo y cómo quiere. Es decir, sin hacer mucho son capaces de dispararse en el marcador. Y así sucedió después de dos triples de Deck y Llull (64-48). El partido estaba ya roto. Restaban 12 minutos, pero este dato era anecdótico, porque el marcador y el estado del Real Madrid decían lo contrario al final del tercer cuarto: 71-52. Nada alteró el guion, ni siquiera ese orgullo que hizo luchar al Joventut hasta el final. Era sencillamente imposible. El Real Madrid sabe controlar estos tiempos finales. Y Madrid ya cuenta con su final de mayor solera: Real Madrid contra Barcelona.

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Un espectacular Real Madrid avasalla a Estudiantes (94-63)

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El Real Madrid interpreta a la perfección el significado de la Copa del Rey. Este torneo de baloncesto es sinónimo de espectáculo. Y ver desplegar todo el arsenal del Real Madrid es otro ejercicio de espectáculo mayúsculo. El conjunto de Pablo Laso avasalló al Estudiantes. El derbi de Madrid careció de argumento. El Real Madrid expuso su repertorio anotador de comienzo y prosiguió con una clase de defensa. Y todo ello aderezado con el habitual ritmo veloz y de garra y concentración máxima. No necesitó más que dos cuartos para adentrarse en unas semifinales en donde se cruzará con el Joventut, grupo que firmó la victoria sorpresa al imponerse, con un imperial Laprovittola (con 50 de valoración estableció un récord histórico) al Baskonia.<!–more–>

Si el Real Madrid conjuga con éxito su ataque certero y una intensa defensa, cualquier adversario queda huérfano de cualquier opción de sorpresa. Bien lo saben muchos equipos. No por sabido es sencillo de regatear este axioma. No hay necesidad de explicar ni encontrar causas secundarias. El poderío del Real Madrid es inalcanzable. Cuando están perfectos no hay debate posible. Ganan en todos los aspectos. No se puede echar un pulso ni en puntos ni en intensidad defensiva. Ni siquiera encomendarse a remedios alternativos. Estudiantes se marchó a los vestuarios con 16 puntos de desventaja (50-34). Ni encontró remedio para detener el acierto del Real Madrid durante el primer cuarto (con porcentajes superiores al 90% durante los primeros 8 minutos) ni tampoco el cuadro colegial encontró cómo superar la defensa del Madrid.

De máxima en máxima renta
Porque si Ayón (8 puntos) y Carroll (6 puntos) fueron torturando en puntos (con la dirección de Campazzo y su recital de asistencias), los Tavares, Deck (bravo también en puntos) y Taylor ahogaron al Estudiantes en los siguientes diez minutos. El cuadro colegial sólo fue capaz de sumar 7 puntos en 10 minutos. Digamos que el ataque blanco preparó el terreno a la defensa y el Real Madrid enmudeció los gritos de resistencia del Estudiantes. El 26-16 (máxima del primer cuarto) quedó en nada cuando la defensa actúo. Y encima, Rudy Fernández tomó el relevo anotador desde el perímetro. El parcial fue abrumador: 21-7. El Real Madrid era un espectáculo. Lo que requiere un torneo como la Copa del Rey.

A Estudiantes le quedaban dos opciones: otros 20 minutos para rehacerse tras reflexionar en vestuarios y pensar en que el Real Madrid no apretara el acelerador con tanta fuerza. Fueron ilusiones, al fin y al cabo. Los blancos buscaron romper cualquier intento de remontada. Ni siquiera dejó a Estudiantes soñar. Campazzo empezó a correr y dibujar asistencias de dibujos animados para regocijo del público y de Ayón (otros 4 puntos más). Y Carroll y Randolph, a lo suyo, es decir a meter triples. Lo que viene a ser otra máxima: 66-41 en poco menos de 6 minutos. Y así a más para desesperación colegial, ya impotentes ante el vendaval blanco y de Deck (con 16 puntos por entonces), en uno de sus mejores encuentros, no sólo en defensa, también en ataque.

El cuarto final fue otro simple entrenamiento de cara a semifinales. Este tiempo arrancó con otra máxima, lógicamente. Estudiantes hacía aguas: 73-48. Lo que viene a ser 25 puntos de desventaja. Quedaba salvar la honra en su regreso a la Copa del Rey después de seis temporadas. Y entonces apareció el triple estilo Llull. Era un Madrid perfecto (78-51), el equipo con mejor presentación de cuantos han vencido en estos cuartos de Copa del Rey. Porque no crean que bajó el pistón. Ganando de 30 puntos (91-61), luchaban por todos los balones. Y otra máxima. Y todos los jugadores se marcharon con puntos en su casillero. El primer paso del Real Madrid hacia el título está dado, mañana toca el Joventut. Otro duelo con sabor.

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La Décima del Real Madrid de Laso, el Rey de Europa (85-80)

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Del blanco del Real Madrid a la ciudad blanca de Belgrado. La ciudad balcánica ya cuenta con un sitio en la historia del baloncesto blanco. La Décima Copa de Europa se alzó al aire de Belgrado, después de un recorrido sinuoso durante ocho meses, tiempo en donde el Real Madrid se sobrepuso a percances físicos (léase el no contar con Llull), a momentos de dudas deportivas y encontrarse con el factor en contra (en el cruce con el Panathinaikos) y con adversarios tan poderosos como el CSKA, en semifinales, y el Fenerbahce, el otrora campeón continental y entrenado por el druida por excelencia, Obradovic. La Décima de Belgrado será también la décima de Doncic, el MVP de la temporada y de la final, de Causeur, Rudy y Tavares, entre otros. Pero la Décima será considerada como otro éxito de un hombre que cambió la historia del baloncesto del Real Madrid: Pablo Laso.

Antes de detallar los pormenores de un encuentro disputado, además, con todo el ambiente en contra (cerca de 12.000 aficionados turcos), conviene detenerse en el banquillo, el orfebre de un grupo familiar, competitivo y campeón. De esos grupos corales que nunca se dan por vencidos. Sí, el artífice de estos grandes momentos deportivos es Pablo Laso. Desde su aterrizaje en junio de 2011, el Real Madrid suma 14 trofeos en 20 finales disputadas de 28 posibles. Es decir, con Pablo Laso se han conquistado dos Euroligas, tres Ligas Endesa, cinco Copas del Rey, tres Supercopas y una Intercontinental. Lo que significa que el técnico vitoriano ha construido un grupo de leyenda. Y valga un último dato: en sus 7 cursos al frente del club se han conseguido más títulos que en 25 temporadas anteriores. Y no sólo es cuestión de copas, sino que Laso ha recuperado el baloncesto preciosista para Madrid.

Desde 1980 el Real Madrid no conquistaba Europa lejos del territorio español, ya que sus dos últimos reinados europeos se cimentaron en Zaragoza (precisamente con Obradovic como entrenador) y en Madrid, ya con Laso al frente. De esa última final, que data de 2015, aún pervive el núcleo fuerte, con jugadores como el incombustible Reyes, Rudy Fernández, Carroll, Ayón, Campazzo (aunque con una cesión en Murcia) y, cómo no, con Sergio Llull, cuyos sueños europeos acabaron bien, con la consecución de la décima. Precisamente esos sueños siempre confluyen en Belgrado, como sucedió con la séptima del baloncesto, con Lolo Sainz al mando.

Rudy, Causeur y Tavares, valiosos

Entonces, en aquellos tiempos, el Real Madrid también vivió un final de infarto. Un rebote de Szczerbiak firmó otro éxito europeo. En esta ocasión, también hubo tanta tensión como antaño. Hasta los segundos finales ningún madridista respiró con alivio, sintiéndose nuevamente rey de Europa. Los tiros libres de Causeur, añadido a la cuenta atrás del crono, mantuvieron las distancias y permitieron el desquite del francés, que unos momentos antes había errado otros dos tiros libres, remendados por un rebote histórico de Thompkins, tan valioso como el de Szczerbiak. El escolta francés, no obstante, firmó un final de auténtico líder. Su puesta en escena durante el tercer acto fue sencillamente para enmarcar, con 12 puntos seguidos y una buena renta: 63-55.

Tampoco conviene olvidarse de los rebotes y puntos de Reyes. O de la defensa intimidatoria de Tavares. Ni mucho menos de la defensa y pundonor de Rudy Fernández y Taylor durante el segundo cuarto. Fue ahí cuando el Real Madrid gozó de su primera ventaja: 25-17. Quizá en esos momentos se hubiera acabado el encuentro de no emerger la puntería de Melli. El italiano supuso un quebradero de cabeza. Hizo 28 puntos y sostuvo a los turcos en sus momentos más críticos. Porque Vesely apenas estuvo al estar condicionado por las faltas; Ali tampoco estuvo a su nivel debido a la defensa blanca y Wanamaker estuvo intermitente. A pesar de todo, el Fenerbahce creyó en la remontada hasta los segundos finales. Afortunadamente no sucedió.

Y no sucedió porque desde ese tercer cuarto, el Real Madrid se manejó con soltura. No hubo titubeos y un triple de Carroll firmó los diez puntos de ventaja (71-61). Si el ataque funcionaba, la defensa era una verdadera tela de araña, en la cual se acabaron de enredar los turcos hasta hincar la rodilla ante el nuevo rey de Europa, el Real Madrid, el Real Madrid de Laso, el Real Madrid de Doncic. El esloveno, próximo a irse a la NBA, estuvo acertado al comienzo con puntos importantes en el impulso iniciar turco y luego estuvo intermitente, aunque nunca perdió la cara al encuentro, tanto en la dirección como en los puntos que aportó al final. Marcó su territorio; reafirmó su gran curso europeo. Si Causeur (17 puntos) encendió la mecha con Reyes, el esloveno marcó la continuación hasta proclamarse MVP de la final, firmando así un doblete histórico a sus 18 años después de ser nombrado MVP de la temporada. Y así es como el Real Madrid de Laso se coronó en Europa, con su Décima Copa del Europa.

Ficha técnica
Real Madrid (85) Campazzo (3), Doncic (15), Causeur (17), Reyes (6) y Ayón (4) –quinteto inicial–; Llull (5), Randolph (3), Rudy Fernández (5), Taylor (3), Thompkins (10), Carroll (9) y Tavares (8).
Fenerbahçe (80): Wanamaker (14), Guduric (-), Kalinic (7), Duverioglu (8) y Vesely (3) –quinteto inicial–; Melli (28), Sloukas (7), Datome (6), Thompson (-), Ali (7) y Nunnally (-).
Parciales:21-17, 17-23, 25-15, 22-25.
ÁrbitrosLamonica (ITA), Ryzhyk (UCR), Latisevs (LET). Eliminaron por faltas personales a Doncic y Llull por parte del Real Madrid. Y a Vesely en Fenerbahce.
Pabellón: Stark Arena, 16.967 espectadores.

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El saque de Zverev atrapa a Thiem y conquista el Mutua Madrid Open (6-4 y 6-4)

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El futuro se hizo muy presente en el Mutua Madrid Open. Madrid asistió a otro episodio que indica un progresivo cambio generacional en el tenis. Alexander Zverev alzó el trofeo en la Caja Mágica, su primera conquista madrileña, al imponerse de manera incontestable (6-4 y 6-4) al austriaco Dominic Thiem, en apenas una hora y 18 minutos. Con esta victoria en Madrid, Zverev suma su tercer Masters 1.000 tras sus triunfos en Roma (ante Djokovic) y Montreal (ante Federer), en el curso pasado. El actual número 3 del mundo, con sólo 21 primaveras, mostró un potente saque, amén de otras virtudes, y cerró su recorrido por Madrid sin ceder ni un solo saque ni tampoco ningún set a ninguno de sus adversarios. El austriaco, con 24 años y número 7 del mundo, apenas ejerció oposición y firmó su segundo subcampeonato consecutivo en Madrid, tras su derrota ante Nadal en la anterior edición.

La Caja Mágica asistió no sólo a la presentación en sociedad de Zverev (apenas había firmado buenos resultados en Madrid), sino a un hito histórico: por primera vez en las últimas diez ediciones, ni Nadal (con cinco entorchados), ni Federer, ni Djokovic, ni Murray estarían acaparando los focos de los fotógrafos. Ese honor recayó en Zverev, el máximo representante del nuevo tenis que no viene, sino que paulatinamente se está asentando en la elite. El alemán, entrenado por el español Galo Blanco y con sólo 4 temporadas como profesional, mostró un sinfín de virtudes. Desde un saque potente y certero, hasta un juego profundo, pasando por un demoledor revés cruzado, una notable autoridad desde el fondo de pista, una derecha ganadora y una elegancia de movimiento que incluso lleva a más de uno a compararlo con el mismísimo Federer. De hecho, a su adversario de esta tarde, Thiem, se le posiciona como sucesor de Nadal.

Autoridad incuestionable

Hasta que eso suceda o quizá nunca llegue a suceder, pues virtudes y resultados actuales no aseguran un crecimiento sostenible en el futuro (el alemán necesita crecer como tenista y mejorar en las subidas a la red y en los movimientos laterales en fondo de la pista), Madrid recordará el buen saque de Zverev. No tardó el alemán en demostrarlo. En el primer set, el austriaco sólo fue capaz de sumar 6 puntos al resto, de los cuales sólo un punto llegó como punto ganador; el resto fueron consecuencias de errores del alemán. Fueron los únicos, pues nada más empezar la final, el pupilo de Galo Blanco rompió el saque. Su servicio hizo el resto. Ganó sus juegos con una pasmosa facilidad ante un tímido y desacertado Thiem. El austriaco bastante tenia con devolver la pelota. Lógicamente carente de peligrosidad, pues eso ya era cuestión del germano. El primer set se cerró en apenas 36 minutos.

Había dos estadísticas a las que aferrarse de cara al resto del encuentro. El austriaco siempre se había llevado los últimos tres enfrentamientos. Y siempre le había dominado sobre arcilla. Incluso cuando ambos se habían enfrentado, la remontada era una constante. Nada de eso sucedió. Zverev volvió a firmar otro break al primer juego del segundo set. Otra ventaja que unida al saque impidió cualquier atisbo de cambio de viento. El austriaco nunca se encontró cómodo al resto y a eso se sumaban sus sudores fríos para sacar adelante sus juegos. El alemán no aflojó y ni siquiera sintió temblores a la hora de cerrar el encuentro. Frío como el hielo se mostró. Otra virtud.

Curiosamente en esos momentos, donde todo estaba más que decidido sobre la arcilla de Madrid, se vieron los mejores puntos de Thiem. Debería quedarse con eso en su bagaje. Y con su buena semana en Madrid. Hoy no era ni su día ni su partido. Zverev se queda con Masters de Madrid y con una sensación: el futuro, o ya más bien presente, es suyo. Llegará tan lejos como él quiera. Un tenista completo (con una planta de líneas perfectas: 1,98 y 86 kilos), con facilidad para jugar en todas las superficies (con más margen de mejora sobre hierba) y con sólo 21 años. Madrid, con permiso de Nadal, ya cuenta con él para próximas citas.

Crónica publicada en Diario Siglo XXI.

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El Barcelona es campeón de la Copa del Rey por incomparecencia del Sevilla (0-5)

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El Barcelona continúa como Campeón de la Copa del Rey. Otra temporada más. Y ya van cuatro ediciones ganadas de manera consecutiva. Lo que ello significa alcanzar un récord histórico que nadie repetía desde hace 85 años, cuando lo hizo el Athletic de Bilbao (allá por 1933) y con anterioridad el Real Madrid (en 1908). El Barcelona registró este dato tras deshacerse de manera cómoda, muy cómoda y con una lección de clase y toque de Iniesta, a un Sevilla que no compareció en el Wanda Metropolitano (sí lo hizo su hinchada). Dos tantos de Luis Suárez y otro de Messi (también se apuntó su récord de marcar en cinco finales, como hizo antaño Zarra) sentenciaron el encuentro antes de alcanzar el descanso. Iniesta firmó el cuarto para redondear un encuentro excelso.

No existe una puesta en escena más desastrosa. Y más tratándose de una final, en este caso de una Copa del Rey. El Sevilla apareció carente de tensión, trasmitiendo miedo, atrincherado en defensa y dejando maniobrar al Barcelona. Se trataba de una impropia de una final. No había atisbo alguno de sangre en las venas. Era una actitud suicida. O más bien un desinterés en el encuentro. Y más cuando enfrente está el Barcelona, cómodo en el trato del balón y rápido en los movimientos. La ecuación se cerró a los 13 minutos de encuentro, cuando el Sevilla recibió un golpe directo al mentón. En tres toques: despegue de Cillisen en largo, a la carrera de Coutinho (con despiste de Escudero), quién asistió a Luis Suárez (aprovechó el mal posicionamiento Lenglet). El uruguayo marcó a placer.

Entre Suárez y Messi

No embocó el Barcelona a la primera. Antes de esa jugada, Soria evitó un tanto de falta de Messi. Su estira fue digna de enmarca en un cuadro. Poco antes, el mismo Soria despejó de puños otra aproximación con peligro del Barcelona. Los azulgranas se sentían cómodos, como en el jardín de su casa. Toque y toque al son que marcaban Rakitic y un omnipresente Iniesta. Quizá sería recomendable que alguien evite su marcha a China. Busquets, por supuesto, cubriendo las espaldas. Y Coutinho también se animó a participar con decisión. El Sevilla miraba como un espectador más. Y encajó el tanto. La banderilla escoció al Sevilla.

Se animó a tomar contacto con el esférico, aunque de manera tan imprecisa como inconsistente. Pese a todo, tuvo dos acercamientos al área del Barcelona. Lo único potable fue un manso remate de cabeza de Muriel. Si eso era un atisbo de desperezarse, Iniesta se encargó de recordar quién mandaba sobre el césped. Jugada de calidad individual y balón a la cruceta. Otra vez el miedo en el Sevilla y eso que el ‘Mudo’ Vázquez emuló a Muriel. La respuesta conllevó el segundo del Barcelona, en este caso de Messi. El argentino sólo tuvo que empujar el balón tras una combinación de tiralíneas entre Jordi Alba e Iniesta. Con este tanto, Messi iguala un récord de 68 años de historia, pues con este tanto ya son cinco veces consecutivas marcando en una final de Copa del Rey. Como el histórico Telmo Zarra.

Este segundo tanto ya finiquitó cualquier aspiración -si las había- del Sevilla. Se entró en otro escenario: dar patadas. Mercado y Escudero vieron amarillas. Y en esas se estaba cuando Messi dibujó una asistencia medida al desmarque de Luis Suárez. Sí, llegó el tercero y con ello el cierre de una Copa del Rey que nunca existió. El Sevilla nunca compareció. El Barcelona se movió a placer, estuvo inspirado en ataque y con la disposición necesaria para afrontar un encuentro de estas características.

Afición del Sevilla, lo mejor

Tampoco apareció el orgullo del Sevilla. Los brazos estaban bajados también tras el descanso. El Barcelona prosiguió con su libreto: presión, toque y verticalidad. Y antes de los diez minutos de la reanudación, Iniesta (despedido con una increíble ovación al ser cambiado. se marcó una jugada de clase, regate y desborde. Golazo para sumar el cuarto tanto en el casillero azulgrana. El quinto corrió a cargo de Coutinho, de penalti. Quizá nunca disfrutaron de una final tan placentera. Todo iba a viento a favor. Y eso es mucho cuando se trata de equipos de calidad a raudales. Lo disfrutó la afición blaugrana; lo sufrió el seguidor del Sevilla, de lo mejor del otro bando, con su cántico del himno. Les fallaron sus jugadores; en consecuencia, el Barcelona se proclamó campeón de la Copa del Rey por incomparecencia del Sevilla.

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Real Madrid – Valencia: El Real Madrid tira de experiencia ante el Valencia (87-81)

Rudy Fernández

Real Madrid contra Valencia. La experiencia del campeón contra esa ilusión desbordante de un grupo de jugadores inexpertos en estas citas. El cuadro de Valencia celebraba la segunda final de su historia en Liga Endesa. Su primera presencia, en 2003, acabó en escasa pelea contra un poderoso Barcelona. Busca, en consecuencia, hacer historia, con el premio de saberse ya en la élite europea del baloncesto. Ganar, sería la guinda a una temporada de finales perdidas: Copa del Rey y Eurocup.. Enfrente, el Real Madrid, que amén de ser el defensor del trofeo, festeja su sexta final consecutiva, en tantas temporadas como Laso de entrenador, aspirando a su tercer doblete consecutivo, y que de hacerlo rompería una sequía perenne desde 1986.

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Real Madrid – Unicaja: Otra noche mágica del genio Sergio Llull (71-68)

Sergio Llull

A estas alturas del curso, es relevante dosificar esfuerzos. Se suman muchos encuentros, tensiones y viajes. El Real Madrid evidencia síntomas de cansancio; su oponente, el Unicaja tampoco está para muchas florituras. Y más cuando se está en semifinales, cuando se enfrentan a una serie al mejor de tres triunfos. En consecuencia, el arranque fue monótono, cansino, carente de faltas, de defensas poderosas y donde hasta los puntos aparecían tímidamente. Situación que no fue óbice para un despunte andaluz: 6-12 tras dos triples seguidos (Smith y Díez); un minuto y medio después, el Real Madrid había volteado el marcador a un 13-12 tras canastas de Llull y Randolp.

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Real Madrid – Andorra: Llull sofoca la rebelión del Andorra (95-84)

Sergio Llull

Superado el susto, el Real Madrid continuará su camino de defensa como campeón de Liga Endesa. El Andorra supuso más que un obstáculo. Se trató de una pesadilla constante a lo largo de toda la temporada: Copa del Rey, Liga Endesa y play-off. El cuadro andorrano exigió siempre el máximo al Real Madrid. El tercer encuentro de la serie no tuvo excepción y el Andorra rozó las sorpresa. El cuadro de Laso se mantuvo con solvencia durante tres cuartas partes del encuentro. Con ventajas sobre los diez puntos, pero se encontró con un susto final, jugándose el todo o nada en el último cuarto. Finalmente, el Real Madrid se abrazó con eficacia, Llull mediante, a las semifinales de Liga Endesa.

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Nadal agranda su leyenda en Madrid con su 5º Mutua Madrid Open

Rafa Nadal – Madrid

El tenis es Madrid reza uno de los eslóganes ideados desde la organización. De cara a la próxima edición debería cambiarse a otro más personalizado: el tenis de Madrid es Nadal. El tenista balear volvió a escribir otro sobresaliente capítulo en este torneo, aumentando su leyenda a cinco conquistas (2005, 2010, 2013, 2014 y 2017), hito que aumenta a 72º trofeos en su carrera (el tercero ya de 2017 tras Montecarlo y el Godó) e iguala con Djokovic al frente de los ganadores de Masters 1000 (ambos suman 30). Este triunfo en casa desvela otra gran cifra: 15 encuentros ganados (hacía siete años que no lo conseguía) sobre arcilla a escasas semanas de la cita de Roland Garros. Estadísticas aparte, Nadal evidenció un juego de antaño, cuando recuperaba una y otra pelota y sacaba a pasear su derecha con efectos dañinos para el contrincante. Era el Nadal más Nadal visto en los últimos años en Madrid.

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