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Crónica Real Madrid – Baloncesto Sevilla: Dulce entreno contra Baloncesto Sevilla (107-83)

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El cuadro de Laso, en vísperas de semanas exigentes, solventó de manera fugaz, y antes de divertirse, un encuentro en el que destacó un certero Rivers (21 puntos y 26 de valoración).

Se avecina una verdadera cuesta de enero en el Real Madrid. La mayoría de sus adversarios más cercanos son de enjundia: Zalgiris Kaunas, Barcelona, Unicaja u Olympiacos. El Fuenlabrada y Manresa completa el calendario del mes. Se aproximan semanas no sólo sustanciales de cara a esta temporada, sino propicias para recuperar ese paso olvidado en comparación al curso anterior. El Real Madrid necesita recuperar a ese magnífico Real Madrid. De cara a estos cruces, nada más oportuno que solventar de forma administrativa el encuentro ante Baloncesto Sevilla. De forma instantánea, contundente y con síntomas de ese baloncesto certero en ataque y ajustado en defensa. El cuadro andaluz, amén de su falta de competitividad, no resistió ni siquiera un cuarto. Todo quedó resuelto en cuestión de minutos. La competición se transformó en un entretenido entrenamiento.

El Real Madrid trazó una explosiva puesta en escena. No sólo encauzó el encuentro; éste se cerró en cuestión de minutos: 11-4 con 8 puntos de un inspirado Rivers. El regreso del estadounidense es tan buena noticia como su estado de forma. Rivers ofreció una clase de puntería. Terminó el cuarto con 11 puntos (y repitió exhibición en el tercer acto) Dos excelentes aportes cuando el Real Madrid no cuenta ni con Rudy Fernández ni con Sergio Llull. El cuadro de Laso defendió con una justa intensidad -nunca forzó al máximo- y se mostró más que certero en el tiro: 5 de 7 en triples y 5 de 6 en tiros de 2. El Baloncesto Sevilla sólo acertó a conseguir 6 canastas en juego. Consecuentemente: 43-13 en valoración y un abrumador 30-16 en el electrónico.

Nada más comenzar el segundo cuarto, el Real Madrid coronaba los 20 puntos de diferencia con un 39-19. Por entonces, el Baloncesto Sevilla hacía tiempo que había iniciado su desconexión –sólo Balvin mantuvo su orgullo- y el Real Madrid comprendió que bastaba con administrar energías dando tiempo a todos los jugadores y mantener un tono concentrado en todas sus facetas. La calidad e inspiración harían el resto. Como cuando Carroll encadenó tres triples –uno de ellos con falta adicional- consecutivos. O como cuando Taylor ofreció un recital de saltos o Doncic regateó a sus defensas o Sergio Rodríguez dibujó más de una asistencia mágica. Al descanso se llegó con un 63-36. Es decir: 27 de diferencia. Más aún en el aspecto valorativo: 91-26. Y el público se divertía. Ya tocaría pensar en otros objetivos.

La continuidad es el camino
Y entre esos objetivos se vienen otros adversarios más competitivos. No debe, por consiguiente, servir este encuentro como termómetro. O quizá sí. Rivers ha vuelto en un buen estado de forma; hay recursos cuando no están dos pesos pesados como Rudy y Llull; no hay desconexiones cuando todo está resuelto; o sencillamente se probaron jugadas y sistemas de cara a futuros partidos. Por el contrario, este entrenamiento oficial dejó patente que Hernangómez debe dar un paso adelante (estuvo inédito durante el primer tiempo) o que Thompkins no acaba de carburar. O que se conceden canastas demasiado simples al adversario. Quizá todo se concentre en esa falta de continuidad respecto a esos brillantes pasajes mostrados no hace tantos meses. Quizá también se aproxime el momento más oportuno de recuperarlos. Se verá en días. Se viene una exigente cuesta de enero.

FICHA TÉCNICA:
107 – Real Madrid: Sergio Rodríguez (11), Rivers (21), Maciulis (8), Thompkins (3) y Hernangómez (10) -cinco inicial-, Ndour (6), Nocioni (2), Doncic (5), Reyes (12), Carroll (19) y Taylor (10).

83 – Baloncesto Sevilla: Bamforth (13), Miljenovic (4), Henton (10), Nachbar (8) y Balvin (20) y -quinteto inicial-, Sánchez (8), Anderson (-), Cate (2), Oriola (14) y Rodríguez (4).

Parciales: 30-16, 33-20, 24-29 y 20-18.

Árbitros: Conde, Guirao y Zamorano. Eliminaron por faltas personales a Alfonso Sánchez (min. 37).

Incidencias: Partido correspondiente a la decimoquinta jornada de la Liga Endesa disputado en el Barclaycard Center ante 9.105 espectadores. En los prolegómenos del partido, el equipo júnior del Real Madrid ofreció a la afición el trofeo de campeón del torneo de Hospitalet.

Crónica publicada en Diario Siglo XXI.

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Crónica Real Madrid – Barcelona: El Barcelona somete al Real Madrid (84-91)

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No sucedía desde 2009, en Madrid. Curiosamente también un mes de diciembre. Casualmente también un día 27. En Liga Regular. Cosas del destino. El Barcelona tomó el control del Real Madrid en el Palacio de los Deportes. No habrá incidencia clasificatoria aún -queda mucho terreno y sólo hay un encuentro de diferencia- aunque este resultado supone un aviso para unos y para otros, amén de cuestiones de autoestima. Para el Barcelona se confirma que ha trabajado en el camino correcto; para el Real Madrid que debe centrarse en defensa y alejarse de vivir de inspiraciones presentes y pasadas. No obstante, ni en un caso todo es de color de rosas ni en el otro es algo preocupante. Son avisos, positivos y negativos, consecuencia del primer clásico Liga Endesa de esta temporada. Habrá más.

La mejor defensa se impuso al mejor ataque del campeonato. Los sistemas defensivos del Barcelona funcionaron a mejor intensidad que la puntería del Real Madrid. A esto se sumó que el conjunto de Xavi Pascual estuvo con el punto de mira más calibrado. Y qué decir del Real Madrid en defensa. Nada nuevo a lo visto en otros encuentros. Si defiendes sin fuerza, sin apretar las tuercas del adversario, uno se vuelve vulnerable. El Barcelona se movió cómodamente en la zona blanca. Sus hombres altos amargaron la tarde a los chicos de Pablo Laso -premiado como mejor entrenador de la pasada campaña-, incapaz de encontrar entre sus recursos a alguien que hiciera cosquillas a Tomic y Samuels. Tampoco a Doellman. Los tres hicieron estragos durante los dos primeros cuartos. Anotaron 25 de los 50 puntos del Barcelona.

Ribas y Satoransky, brillantes
En la sombra no debe ocultarse el magnífico trabajo de Ribas y Satoransky. No gozan de los focos de las cámaras, pero su control del ritmo del encuentro y su capacidad de anotar sigilosamente también provocaron daños en el Real Madrid. El Barcelona ni siquiera notó las ausencias de Arroyo y Abrines. Lo observado desde la grada es refrendado por la cruda realidad de las estadísticas. Los números no engañan en baloncesto. El Barcelona clavó el 67 por ciento de acierto, tanto en tiro de dos como exterior: 16 de 24 en dos puntos y 4 de 6 en triples, incluyendo uno de Navarro a una pierna y sobre la bocina. En consecuencia: 47-65 de valoración. El Barcelona fue efectivo, estuvo equilibrado, centrado en defensa y concentrado de comienzo a final.

Al descanso, atendiendo al marcador (44-50), todo apuntaba a que había encuentro. Que había segunda parte. Que todo estaba abierto. Era un simple espejismo. El Barcelona estaba siendo superior y era cuestión de minutos que el Real Madrid acabara perdiendo su referencia. Como se diría en términos ciclistas, el cuadro blanco hacía la goma. Un 9-17 para empezar; un 11-20 para continuar y pequeñas rentas entre cuatro y seis puntos siempre solventadas a base corazón y acierto en el triple: 8 de 15 en el tiro exterior al descanso. Esto contrastaba con la paupérrima estadística en tiro de dos puntos: 9 de 21 intentos. Con esta descompensación, siempre que hubo apuros se recurrió a la inspiración exterior. Bien Carroll, bien Maciulis o Sergio Rodríguez.

Sin triples, no hubo felicidad
Lógicamente no era una situación placentera, puesto que ¿se podría mantener ese acierto exterior durante otros dos cuartos? La respuesta no tardó en aparecer. Y fue que no. El Real Madrid se nubló en el tiro exterior: no anotó un solo triple en el tercer cuarto. Consecuentemente, al no mejorar ni en defensa ni en tiros de dos puntos (50 por ciento por un 75 del Barcelona), el cuadro de Xavi Pascual se despegó en el marcador de forma contundente (rozando los veinte de diferencia) hasta aterrizar en un 58-74 al finalizar el tercer acto del clásico. Los jugadores exteriores tomaron el relevo al trabajo realizado por los pívots. El clásico empezaba a tener sabor azulgrana. Y más cuando hasta el mismo Navarro (el Barcelona ya no depende tanto de su persona) encontraba vías fáciles de anotación. Quedaba constatado que era el día del Barcelona y no del Real Madrid.

Faltaban diez minutos más. El último cuarto. Quizá sería un imposible, pero si algo tiene este Real Madrid es corazón, garra y hambre. Y más cuando regresó el acierto exterior. Dos triples consecutivos de Taylor (pasado el ecuador del cuarto) dejaron al Real Madrid con un esperanzador 70-81. Llovía, pero llovía menos en comparación a minutos anteriores. Restaba sólo cuatro minutos. El público también reaccionó con vítores desde la grada. Era una remontaba complicada, pero cosas más difíciles se han visto en baloncesto. Y diez puntos (73-83) tras otro triple de Maciulis. Habría emoción de despedida al clásico. Porque este Barcelona está más cohesionado que anteriores grupos. Tiene las bases bien asentadas aunque también aspectos que mejorar. De momento, suficiente como para tomar Madrid, la pista del actual campeón de Liga Endesa y Euroliga. Ahí es nada.

FICHA TÉCNICA:
84 – Real Madrid: Sergio Rodríguez (14), Llull (12), Maciulis (11), Reyes (9) y Ayón (6) -quinteto inicial-; Carroll (13), Thompkins (4), Taylor (11), Hernangómez (-), Doncic (-), Nocioni (3) y Ndour (1).

91 – Barcelona: Satoransky (16), Navarro (12), Perperoglou (-), Doellman (17) y Tomic (11) -quinteto inicial-; Ribas (15), Samuels (13), Lawal (-), Oleson (2), Vezenkov (5), Eriksson (-).

Parciales: 23-25, 21-25, 14-24 y 26-17.

Árbitros: Hierrezuelo, Calatrava y Manuel. Eliminaron por faltas a Tomic (min.40) y Satoransky (min.40).

Incidencias: Partido de la décimo tercera jornada de Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes de Madrid ante 13.149 espectadores.

Crónica publicada en Diario Siglo XXI.

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Crónica Real Madrid – Estrasburgo: Un festín antes de acceder al Top-16 (97-65)

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El cuadro de Pablo Laso culmina su remontada, con una tercera victoria seguida, hacia la segunda fase del torneo continental tras bordar el baloncesto de principio a fin a costa de un mediocre Estrasburgo.

Clasificados y nueva vida extra en Euroliga. El Real Madrid avanza a la siguiente fase del torneo continental tras deshacerse del Estrasburgo, obteniendo así el tercer triunfo consecutivo de los que requería su sufrida situación clasificatoria. El campeón de Europa culminó su remontada y continuará defendiendo su corona. Cierra así una primera fase de sobresaltos redondeada con una inyección de autoestima y notable baloncesto a tenor de lo visto en los últimos encuentros. El Real Madrid nunca dobló su rodilla. Luchó y se clasificó.

Este pasaporte a la siguiente ronda de la Euroliga (Top-16) lo alcanzó ante sus entregados parroquianos. La unión entre equipo y aficionados continúa en cotas altas. Unos y otros responden cuando ambos más se necesitan. Como sucedió en este encuentro. No había arrancado este compromiso crucial cuando el Palacio de los Deportes estaba absolutamente entregado a su equipo. Los vítores, aplausos y uso de los aplaudidores crearon una atmósfera de grandes noches europeas, que se diría en términos futbolísticos.

Los jugadores, en consecuencia, estaba obligados a cumplir con su misión: derrotar al Estrasburgo para alcanzar, sin necesidad de mirar resultados, su clasificación. Había cuarenta minutos para coronar esta cima. Sólo fueron necesarios algo más de siete minutos para encauzar el encuentro. El resto consistió en mantenerse -y no es fácil- con una distancia de seguridad. Evitar sustos y resarcirse de problemas pasados con un notable baloncesto para deleite del público. Todo se consiguió. Se viene una nueva vida.

Después de unos instantes de titubeos, de nervios, de calentamiento de músculos, de calibrar el punto de mira, el Real Madrid se dispuso a llevarse el triunfo. Lo hizo por la vía rápida. Sin diálogos con el Estrasburgo. Con un baloncesto directo, marca de la casa. Ya saben: defensa asfixiante sobre el adversario; rápidas transiciones; buenas posiciones de tiro; certeros en la puntería y máxima garra e implicación. Real Madrid en estado puro. Enfrente, el Estrasburgo -con difíciles opciones de clasificación- no tuvo opción. No sabemos si de resistir el primer golpe hubieran planteado algo más de batalla. Su defensa se vio superada por el huracán ofensivo del Real Madrid; y en ataque se movían de forma individual más que como un grupo.

La tormenta perfecta
En consecuencia, el Real Madrid enseguida se disparó en el marcador: 19-6 tras dos triples de Sergio Rodríguez, otro de Llull y canastas rápidas y sencillas de Reyes, Ayón y Maciulis. Se había alcanzado la mitad del primer cuarto. El Palacio entero no sólo respiraba, sino que era una verdadera olla a presión. Llevaba en volandas al equipo y el equipo a ellos. Las distancias fueron aumentando hasta un 29-15. Valoración de 42-10. Porcentajes del 75 y 63 (en tiros de 2 y 3, respectivamente) contras unos paupérrimos 42 y 25 del cuadro de Collet (seleccionador de Francia). Al descanso, el Real Madrid subió a un 81% en tiros de 2 y apenas bajó en su acierto exterior (se quedó en un 54%).

Ya nada cambio. El Real Madrid tenía el partido en su bolsillo y, por consiguiente, su clasificación. Restaba mantenerse y abstenerse de desconexiones o sustos inesperados e inexplicables. No los hubo. El Real Madrid estuvo concentrado de principio a fin. Al descanso se llegó con un 52-37 (se alcanzaron ventajas de veinte puntos: 38-18). Los blancos no echaron el freno en el segundo acto. E incluso cuando hubo un acuse de esfuerzo (46-31) enseguida se reaccionó. Nada podía fallar. Dato que se refuerza comprobando que todos los jugadores con minutos (excepto un tocado Nocioni y el recién llegado Ndour) consiguieron anotar. Tampoco faltó esa genialidad de Doncic. Nada más salir, el esloveno hizo una entrada a canasta con sabor NBA. Dos reversos seguidos desde la bombilla, rotura de cadera del defensor y canasta.

Tras el descanso, nada cambió. El Real Madrid prosiguió con su festín de juego a costa de un endeble Estrasburgo. Sólo Beaubois y Golubovic mantuvieron su orgullo. Así, el tercer cuarto se cerró con un abrumador 75-50. Al final, un rotundo 97-65. La clasificación estaba asegurada, los sustos olvidados, la fiesta en ebullición (con récord de asistencias en un partido de Euroliga: 36) y el campeón de la Euroliga accede al Top-16 en el camino hacia revalidar su corona el próximo mayo en Berlín.

FICHA TÉCNICA:
97 – Real Madrid: Sergio Rodríguez (14), LLull (8), Maciulis (10), Reyes (12) y Ayón (4) -quinteto inicial-; Carroll (10), Thompkins (12), Nocioni (-), Doncic (3), Hernangómez (4), Ndour (4) y Taylor (16).

65 – Estrasburgo: Beaubois (17), Campbell (9), Howard (7), Weems (3) y Fofana (4) -quinteto inicial-; Collins (3), Lacombe (0), Leloup (4), Golubovic (10), y Dupont (7).

Parciales: 29-15, 23-22, 23-13 y 22-15.

Árbitros: Lamonica (ITA), Olegs (LAT) y Ioannis (GRE). Leloup, eliminado por cinco faltas.

Incidencias: Partido de Euroliga disputado en el Palacio de Deportes de Madrid ante 10.868 espectadores.

Crónica publicada en Diario Siglo XXI. 

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Crónica Real Madrid – Khimki: El Khimki sitúa al Real Madrid en urgencias en Euroliga (82-85)

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La defensa. Los dolores de cabeza son consecuencia de una escasa defensa. Lo que antaño era el sustento se ha convertido en un problema. Este Real Madrid no es el mismo Real Madrid de hace unos meses. En defensa, se conceden canastas cómodas, no se incordia al adversario en sus transiciones con y sin balón. El rebote tampoco se cierra como no hace excesivo tiempo. Tampoco se aprecia ese agobio defensivo que el Real Madrid trasmitía a su víctima de turno. Con esta situación de endeblez defensiva se subsiste en Liga Endesa -la puntería salva encuentros- y uno se ahoga en cuanto cruza fronteras. La Euroliga no perdona estos estados de forma.

Carente de historia y sobrado de millones. Así es este Khimki. El conjunto ruso no es un adversario cualquiera. Es un conjunto trazado a base de grandes jugadores -bastantes con pasado ACB- y con un bloque sólido en cuanto al aspecto táctico; no dejaron correr en exceso al Real Madrid. En defensa se mueve de forma coral y sin apenas conceder canastas sencillas; ofensivamente cuentan con un importante arsenal de recursos. Era un examen para el Real Madrid. Quedó demostrado en el primer cuarto: 22-24. No iba a ser una tarea sencilla apuntarse el triunfo. Victoria, por otra parte, más que necesaria para no complicarse aún más el futuro en esta primera fase europea. Y se complicó.

Aviso inicial del Khimki
En esta ocasión, además de esos problemas defensivos de costumbre, el Real Madrid no empezó con el punto de mira excesivamente calibrado: 1 de 7 en triples. Sus canastas, además, eran más consecuencia del pundonor que corre por sus venas que de una clarividencia ofensiva. Esta mezcla estalló en su contra alcanzado el ecuador del segundo cuarto. El Real Madrid no agarró con fuerza esa cuerda del marcador y acabó con 10 puntos abajo: 27-37. Era un momento crucial. No sólo porque había aguas, sino porque había cierto estrés y descontento con los árbitros. Los focos estaban orientados a todo aquello que no fuera baloncesto.

Entonces apareció Sergio Rodríguez. Ofensivamente anotó siete puntos más que valiosos, que sumados a otros puntos de Rudy Fernández y Felipe Reyes recondujeron el marcador hasta un 39-41 a poco más de un minuto para el descanso. No sólo fue consecuencia de esa garra -que nunca falla, todo sea dicho- sino también de una mínima subida de intensidad defensiva. Maciulis tiene mucha culpa. Shved ya no se movía tan rápido. Ni Rice anotaba cómodamente. Ni Kaponen. Ni Davis dominaba en el aro. El público, siempre fiel, también aportaba con su presión. Notó que fallaban las fuerzas y ahí estuvo. Notó que el arbitraje no era ecuánime (como cuando pitaron una técnica a Laso y obviaron una intencionada clara de Augustine, o como cuando anularon una canasta clara de Ayón cuando antes no lo hicieron con el Khimki) y eso les irritó; irritación que transformó en empuje.

Quedaba todo otro tramo. Se había salvado un problema a base de coraje; pero habría que aprender en el descanso. Era sencillo: defender mejor, atacar más serenos (en momentos quemaba el balón) y abstraerse de un trío de árbitros necesitados de protagonismo. Se empezó con un 42-44. Y se comenzó con buen pie: buena defensa con tapón sobre Rice y recuperación sobre Davis y dos triples de Carroll. Buen arranque: 50-49. Los árbitros también continuaron con su recital de despropósitos: zancadilla no vista sobre Reyes. Y llegó otro desajuste en el marcador: 52-60. Rice era una fábrica de hacer canastas. Los fantasmas de Milán. De aquella Final Four contra Maccabi. Taylor consiguió frenarle por momentos y esto otorgó un balón de oxígeno al Real Madrid: 63-66.

A una carta
A todo o nada en diez minutos. Aguardaba un cuarto de desenlace tan dramático como apasionante. El calor aumentaba en función del marcador: 68-73 a poco más de 6 minutos para la conclusión. El Real Madrid empezaba a moverse en arenas muy movedizas. Su tiempo de recuperación se acortaba. Y entonces apareció, otra vez, Sergio Rodríguez. Su triple puso en órbita al Real Madrid. 71-73. Y cinco minutos por jugarse. Más emoción era imposible. O quizá sí. Porque Llull repitió acción para mantener con vida a los blancos. Y Reyes saltaba a cancha. El Palacio de los Deportes era una olla a presión: 74-75 y poco más de tres minutos.

Belgrado, a todo o nada
La misión volvió a oscurecerse cuando Monya (con un triple) más otra decisión más que cuestionable de los árbitros pusieron al Real Madrid en desventaja: 74-79. Volvió entonces, otra vez, Sergio Rodríguez. Otro triple y volver a empezar: 77-79. Y los árbitros… los árbitros a lo suyo. No querían perder su cuota de protagonismo. Y se entró en la fase más decisiva con un 77-81. Quedaba minuto y medio. Corto tiempo; un mundo en baloncesto. Llull se jugó un triple rápido, falló y el Khimki no perdió viaje: 77-82. Y otra vez, sí, otra vez Sergio Rodríguez: otro triple, 80-82 y último minuto. Y Laso haciendo cambios de entrenador de balonmano mientras Llull sólo acertó un tiro libre: 81-82. Shved no falló, por el contrario: 81-84. Quedaban 20 segundos. Se jugó todo al triple. Llull no acertó por dos veces. El partido era del Khimki (la última derrota europea en casa fue ante Unics kazán el 27 de noviembre de 2014). El Real Madrid se complica su situación en Europa. Belgrado será un todo o nada. Luego Fenerbahce, Múnich y Estrasburgo. Ya no hay opción a errar más.

FICHA TÉCNICA:
82 – Real Madrid: Llull (13), Carroll (10), Rudy Fernández (9), Reyes (10) y Ayón (14) -quinteto inicial-; Sergio Rodríguez (17), Thompkins (7), Maciulis (0), Nocioni (0), Doncic (-), Hernangómez (-) y Taylor (2).<br>

85 – Khimki: Rice (18), Koponen (6), Monia (11), Honeycutt (2) y Davis (9) -quinteto inicial-; Dragic (4), Shved (13), Todorovic (4), Augustine (12), Pateev (-), Ilnitskiy (-) y Vyaltsev (6).

Parciales: 22-24, 20-20, 21-22 y 19-19.

Árbitros: Pukl (SLO), Viator (FRA) y Pastusiak (POL). Eliminado Koponen por 5 faltas.

Incidencias: Partido de la sexta jornada de Euroliga disputado en el Palacio de Deportes de Madrid ante 9.310 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por los atentados terroristas de París del pasado viernes.

Crónica publicada en Diario Siglo XXI. 

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Crónica Real Madrid – Manresa (106-68): El Real Madrid recupera confianza con el Manresa (106-68)

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Después de tropezar en Estrasburgo y en vísperas de medirse al Khimki, el cuadro blanco se gustó, con un gran Gustavo Ayón (33 de valoración), y avasalló a un endeble conjunto catalán.

Cuando no corren vientos favorables es conveniente encontrarse con encuentros carentes de problemáticas. Se refuerza la autoestima y se suman triunfos al casillero. El Real Madrid se deshizo de un endeble Manresa en un visto y no visto. No necesitó más de medio cuarto para poner tierra de por medio. De salida se marcó un 7-0. Con una asombrosa facilidad. La defensa manresana era inexistente. Su ataque tampoco compareció y también porque se notó más concentración blanca. Por consiguiente, las diferencias fueron creciendo y creciendo hasta cerrarse el primer acto con un 29-15. Si se perdía sería sólo a causa de un desvanecimiento del Real Madrid.

No lo hubo porque ni el Real Madrid ha olvidado cómo manejarse con el marcador a favor y porque el Manresa tampoco consiguió adentrarse en el encuentro más allá de su protocolario acto de presencia en el Palacio de los Deportes. Ni motivación, ni defensa, ni orgullo en un equipo cuyo objetivo es la permanencia y donde este tipo de encuentros son excursiones más que un jugarse la vida. Ni siquiera se vieron las cualidades de Musli. Sólo apareció cuando todo estaba resuelto, en ayuda de Simon. Era uno de los atractivos del Manresa y hubo decepción. En consecuencia, valoración de 40 a 8 tras diez minutos de juego.

Con este panorama, y no sólo por la disposición del adversario, el Real Madrid firmó un primer cuarto muy notable. Se encontró con facilidades y estuvo entonado en porcentajes: 86% en tiros de 2 y un 63% en triples. Movió con soltura el balón en ataque, incluso con alguna acción de escuadra y cartabón que tanto enamoran. ¿Y en defensa? No se sabe si su talón de Aquiles estuvo o no estuvo. El Manresa no exigió, pero si se atisbó una mayor compenetración. Se esforzaron en la recuperación y en hacerse con el rebote. Y no hubo sangría de puntos. El miércoles, contra el Khimki, toca examen de verdad.

La mejor versión de Ayón
No se puede tener otro traspié en Euroliga. Es más. Se necesita dibujar un encuentro completo ante un adversario de entidad. A esta cita se llegará tras un cómodo triunfo y con algunos jugadores con mejores sensaciones. Caso de Ayón. El mexicano aún no ha mostrado todo su buen rendimiento. Ante el Manresa estuvo más aplicado en defensa y muy certero en ataque: 11 puntos de los 29 primeros del Real Madrid, y con un 21 de valoración al descanso. Cerró su actuación con 19 puntos, 8 rebotes y 33 de valoración. Firmó un gran encuentro. Carroll estuvo acertado en triples. Y volvió Doncic. El chico recuperó sensaciones de jugador, puesto que estaba fuera de las rotaciones de Laso. Se dieron minutos a Nocioni, que también debe encender motores. Buenos momentos de Taylor. Y descanso a jugadores como Reyes, Rudy y Llull, cuyas piernas lo agradecerán en un futuro.

El Manresa concedió todo esto y más al Real Madrid. Al descanso, ya estaba todo decidido a favor del Real Madrid (51-32; y un 67-16 en valoración). Y todos sus jugadores habían sumado puntos. Solo Maciulis (tuvo minutos en la segunda pate) y un tocado Thompkins no habían abandonado el banquillo. Tocaba no despistarse en el segundo acto. No desconectar y dejarse llevar y permitir cualquier atisbo de remontada visitante. Nada cambio. El tercer cuarto se cerró con un 79-52 (113-31 de valoración). El Real Madrid mantuvo sus firmes prestaciones -se superó el centenar de puntos- y ganando confianza sus jugadores, aunque administrando energías, ante un Manresa que mostró una imagen bastante apática. La mejor combinación para el Real Madrid cuando el viento no es del todo favorable.

FICHA TÉCNICA:
106 – Real Madrid: Rudy (8), Reyes (12), Ayón (19), Carroll (14) y Llull (3) -equipo inicial- Hernangómez (9), Nocioni (8), Taylor (12), Sergio Rodríguez (11), Doncic (8) y Maciulis (2).

68 – ICL Manresa: Simon (17), Flis (5), Thomas (0), Otverchenko (8) y Musli (15) -equipo inicial-, Hernández (2), Grigonis (11), Sandul (4), Montáñez (4), Barrera (2) y Sabata.

Parciales: 29-15, 22-17, 28-20 y 27-16.

Árbitros: Óscar Perea, Sergio Manuel y David Planells. Sin eliminados.

Incidencias: Partido de la sexta jornada de la Liga Endesa disputado en el Palacio de Deportes de Madrid ante 7.929 espectadores. Se guardó un minuto de silencio por los atentados terroristas de París del pasado viernes.

Crónica publicada en Diario Siglo XXI. 

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Crónica Real Madrid – Iberostar Tenerife (112-98): Vendaval ofensivo al ritmo de Reyes

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El cuadro de Laso, en el que debutó Jeff Taylor, firma su tercer triunfo consecutivo en una semana, demostrando que ofensivamente es un huracán (con un gran Reyes), pero dejando dudas sobre su intensidad defensiva.

Tercer triunfo consecutivo del Real Madrid tras su tibio arranque de temporada. Las victorias siempre son bien recibidas, aunque más destacable fueron las sensaciones expuestas por el bloque de Laso. Las piezas del engranaje están más ajustadas y se carbura a buen ritmo. Como sucede en el tramo ofensivo: 54 puntos al descanso y varias acciones brillantes de esas que gustan al aficionado. No todo son buenas sensaciones. Defensivamente existen bastantes desajustes. No se defiende tan fuerte como antaño. Será cuestión de tiempo, y será necesario porque el paraíso de trofeos no existe si no se aúnan ataque y defensa. Ese equilibrio que está tan de moda en fútbol.

Precisamente, el entrenador de fútbol, Rafa Benítez, presenció el encuentro desde primera fila. Quizá tomó nota de ese caudal ofensivo y veloz que derrochó el Real Madrid durante los dos primeros cuartos. Y quizá debería ofrecer su consejo en cuestiones de retaguardia. Porque si bien en ataque se firmó una excelente sesión de baloncesto (todos los jugadores anotaron y se alcanzaron los 112 puntos), en defensa se vieron bastantes dudas: no se cierra bien el rebote y se conceden tiros cómodos. El cuadro tinerfeño, sin hacer nada del otro mundo, sumó 40 puntos al descanso. Acabó con 89 puntos. Muy pocos conjuntos pueden presumir de cifras similares ante el Real Madrid, y más jugando en el Palacio de los Deportes. La defensa es la asignatura pendiente. Será cuestión de entrenamientos. Y de concentración.

Baloncesto de contrastes
Porque el otro aspecto, el ofensivo progresa a pasos agigantados. Gustan y se gustan. Las señas de identidad de siempre vuelven a florecer (como sucedió contra Estrella Roja en Euroliga): velocidad en la dirección de juego (esto es cosa de Llull, encargado de encender motores); constante movilidad; rápido movimiento del balón y constantes tiros a canasta con una excelente efectividad (70% en tiros de 2 y 42% en triples al descanso). De esta forma, el Real Madrid despegó rápidamente en el marcador: 16-8 tras cinco minutos de juego. Rudy Fernández, con 7 puntos, estaba en sus mejores momentos. La distancia aumentó, poco tiempo después a los 10 puntos psicológicos: 26-16, tras un triple de Maciulis.

Reyes, en su máximo esplendor
Pero lo dicho. No hay equilibrio si no hay defensa. El comienzo del segundo cuarto fue un desajuste absoluto en defensa: 28-27 en apenas un suspiro. Y encima en ataque, esa segunda línea no acababa de acoplarse. Tras una reflexión de Laso, el grupo recuperó sus constantes vitales. O más bien a las que tenían Sergio Rodríguez (4 asistencias en ese tiempo) y, especialmente, Felipe Reyes. El capitán no tuvo mejor ocurrencia que celebrar sus 641 encuentros en Liga Endesa que anotando de forma compulsiva: 15 puntos al descanso y 20 de valoración (cerró su actuación con 21 puntos y 28 de valoración). Consecuentemente, el Real Madrid alcanzó el descanso con una ventaja muy placentera: 54-40.

No estaba todo el trabajo cerrado, aunque sí muy avanzado. La incógnita quedó resuelta en menos de cuatro minutos: 66-47. El Real Madrid continúo siendo muy certero en ataque y mejorado tímidamente en defensa. Quizá también porque el Iberostar Tenerife careció de alguien que tomara el mando de las operaciones. O de jugar más en grupo y no depender constantemente de acciones individuales. Ya nada cambio. Las distancias fueron creciendo (momento de Carroll desde el triple) hasta un 72-49 alcanzado el ecuador del tercer cuarto. A mitad del último cuarto, el 97-72 se instaló en el marcador. Finalmente, se superó el centenar de puntos en una tarde de absoluto vendaval ofensivo: 112. El mejor registro anotador en siete años. Y con puntos para todos: Thompkins, Carroll, Hernangómez…

El Real Madrid cerró su tercer triunfo, mostró una notable mejoría en el plano ofensivo y dejó dudas en defensa. Y hubo más. Debutó el sueco Jeff Taylor. Lo hizo jugando de tres y anotando sus primeras canastas (9 puntos) con firma decisión. Poco más. O sí porque quizá su estreno reste de minutos a la perla blanca: Doncic (jugó con todo decidido y demostró estar preparado para tener minutos de calidad). Se verá en próximas citas. Lo mismo que se debería ver una evolución defensiva. La ofensiva está muy encauzada, al ritmo de Llull y de Reyes.

FICHA TÉCNICA:
112 – Real Madrid: Llull (6), Carroll (12), Fernández (12), Ayón (6) y Thompkins (15) -cinco inicial-, Nocioni (3), Doncic (7), Maciulis (4), Reyes (21), Rodríguez (5), Hernangómez (12) y Taylor (9).

98 – Iberostar Tenerife White (4), Richotti (13), Beirán (7), Abromaitis (8) y Sekulic (12) -quinteto inicial-, Carter (9), Hanley (14), O Leary (3), Rey (7) y San Miguel (12).

Parciales: 26-18, 28-22, 29-23 y 29-26.

Árbitros: Peruga, Araña y Caballero. Sin eliminados.

Incidencias: Partido de la tercera jornada de la Liga Endesa disputado en el Palacio de los Deportes de Madrid ante 8.851 espectadores.

Crónica publicada en Diario Siglo XXI. 

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Crónicas

Crónica Real Madrid – Boston Celtics (96-111): Madrid respiró aroma NBA

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De menos a más. Así se movieron los biorrítmos de los Celtics. Tras un primer cuarto muy discreto de los Celtics (23-25). No quiere decir esto que no ofrecieran algunas acciones individuales de cierto mérito en el comienzo. Fueron a cargo de Thomas, David Lee y Zeller. Pero no justificaron su etiqueta de NBA en cuestiones de jugada-espectáculo; sí en todo lo demás. Es decir, un equipo sólido, con intensidad máxima y gran eficacia atacante y asfixiante defensa. Enfrente, el Real Madrid, en cambio, sí mostró un mayor repertorio durante el primer cuarto. Bien es cierto, que luego acabó pagando esfuerzos. Pero ahí quedan esos buenos minutos. Primeramente, el nuevo refuerzo, el estadounidense Thompkins exhibió su puntería con 7 puntos. Era la primera vez que jugaba en Madrid. Apunta manera. El prólogo fue sólo el avance a dos grandes jugadas: asistencia de Carroll para Ayón y mate del mexicano en un contragolpe blanco; tiempo después, Sergio Rodríguez dibujó una entrada a canasta de dibujos animados. El público lo agradeció más que las canastas sin sabor de los Celtics. No son los mismos de hace 27 años. El cuarto se cerró con un rebote en ataque de Reyes. El capitán no faltó a su disciplina reboteadora y ganó el balón ante tres adversarios.

NBA: más que baloncesto
El espectáculo no estaba sólo en la pista. Madrid comprobó que se siente siendo sede de un encuentro de la NBA. No era a través de la televisión, sino en vivo y en directo. Música durante el encuentro; animadoras con saltos acrobáticos; videos en vivo en un gran marcador suspendido del techo del Palacio de los Deportes; las típicas decisiones arbitrales nada europeas; números circenses a cargo de animadores de los Celtics; una pista con un parqué más visual y con tipografías americanas; o dando participación a los aficionados en la cancha con diferentes sorteos y juegos; con instantes para el homenaje a viejas estrellas NBA como Brian Show y Rick Fox; recordando ese primer encuentro del Real Madrid contra Boston en Madrid (gran aplauso para cuatro representantes blancos: José Luis Llorente, Quique Villalobos, ‘Chechu’ Biriukov y Fernando Romay) y por haber hubo hasta guardaespaldas en mitad de la pista durante los tiempos muertos. NBA en estado puro en Madrid. No sólo se vende baloncesto en Europa; también se muestra el saber explotar un producto de masas. Una cultura de baloncesto.

Y todo esto mientas, a falta de poco más de 7 minutos para el descanso, el Real Madrid aguantaba el pulso a los Boston Celtics: 33-33 y Sergio Rodríguez, nuevamente, despertando alabanzas con sus entradas a canasta. No sólo de sus seguidores, también de los fervientes animadores que iban con los Celtics. El Real Madrid jugaba en casa, pero no al completo. Tampoco lo era por jugadores. Rudy Fernández no tomó parte activa del encuentro. Esa maldita espalda no le permitió disfrutar de una fiesta del baloncesto. Tampoco estuvo el otro refuerzo foráneo blanco: Jeff Taylor. Había que pensar también en el estreno doméstico contra Valencia.

Y en escasos tres minutos, Boston, con un entonado Bradley y unas buenas acciones de Thomas, despegaron en el electrónico: 35-42. Laso recapituló ideas. No se quería ceder tan ceder tan pronto. Y menos aún cuando el imberbe Doncic demostró capacidad de salto para taponar a Thomas. Otra acción para el recuerdo. Y como el parcial caminaba hacia los 10 puntos, Llull marcó un triple para frenar la sequía. Eran los peores momentos del Real Madrid. Y por eso también emergió Thompkins, con otro triple: 41-46. Se superó así un primer momento de debilidad.

Boston despega al triunfo
Boston, sin embargo, habían decidido seguir apretando al Real Madrid. Su eficacía no se resintió en ataque -el Madrid tampoco defendía al cien por cien- con una gran dirección de Thomas y en defensa se mostraban más fuertes. Se multiplicaban y defendían de forma agobiante. Se habían dado cuenta que o subían sus prestaciones o el Real Madrid les darían un susto. La resistencia del Real Madrid estaba siendo sometida a una segunda gran prueba. Incluyendo a los árbitros que no vieron un golpe -en el ojo derecho- sobre Maciulis, para enfado de Laso. Y en esta vorágine de acontecimientos, ganó Boston. Volvieron a estirarse en cuanto a puntos: 43-54 al descanso.

Tras el mismo -y después de disfrutar de otro gran espectáculo de saltos y canastas- el Real Madrid retomó su cita con Boston. Lo hizo a través de los triples y entradas a canasta de Sergio Llull. Tras una primera parte aceptable, tomó el mando en ataque, en un modo de demostrar qué jugador se pierde la NBA en favor de los aficionados blancos. Toda una suerte. Este talento, sin embargo, no redujo diferencias: 57-69 a poco más de 7 minutos para cerrar el tercer cuarto. Otros dos momentos para la historia fueron el estreno de dos jóvenes prometedores: Radoncic y, minutos más tarde, Ndiaye. Ambos recordarán este día. No debutaron en un día cualquiera: enfrente estaba la franquicia con más anillos de la NBA (17). Mientras, Boston, sin grandes alegrías, pero sí con una excelsa efectividad y soltura abrían otra brecha: 63-78 a cuatro minutos para alcanzar el cuarto de desenlace.

A este período se llegó con el encuentro ya resuelto en favor de los Boston Celtics: 69-85. Los blancos -con menos fondo de armario, además- padecieron unos minutos de desaciertos ofensivos que lastraron sus opciones de apuntarse un triunfo histórico. Y eso se suele pagar, más aún cuando enfrente está un conjunto NBA. No perdonan ni en amistosos ni bajan en su intensidad. Son constantes y se toman en serio cualquier circunstancia del juego. Máxima concentración. El partido -aparte de durar dos minutos más cada cuarto- se hizo largo para el Real Madrid. Sólo quedó disfrutar de 12 minutos más de un día de baloncesto de Estados Unidos en Madrid. Quién sabe cuándo volverán de gira por Madrid. Para el recuerdo quedarán unos cuantos buenos minutos; otras cuantas acciones NBA ante un NBA y el haber exigido a Boston mantenerse firme durante todo el partido. Y sobretodo, el público disfrutó y se sintió aficionado NBA. Al final, 96-111, como sucedió hace 27 años.

FICHA TÉCNICA:
96 – Real Madrid: Llull (15), Carroll (4), Maciulis (3), Thompkins (24) y Ayón (5) -quinteto inicial-; Rodríguez (13), Nocioni (11), Reyes (15), Hernangómez (5), Doncic (1), Radoncic (-) y Ndiaye (-).

111 – Boston Celtics Smart (7), Crowder (8), Bradley (17), Lee (13) y Zeller (8) -quinteto inicial- Sullinger (7), Thomas (15), Jerebko (6), Rozier (14), Young (3), Hunter (2), Olynyk (6) y Mickey (5).

Parciales: 23-25, 20-29, 26-31 y 26-27.

Árbitros: McCutchen, Taylor y Lamonica. Sin eliminados.

Incidencias: Partido amistoso, con motivo de la gira europea de la NBA, disputado en el Palacio de los Deportes (Madrid) ante 12.150 espectadores.

Crónica publicada en Diario Siglo XXI. 

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Crónicas

Crónica España – Macedonia: España convence y se gusta contra Macedonia (94-63)

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España obsequió a Madrid con su mejor encuentro de su ruta de amistosos preparatorios para el Eurobasket. Sólo necesitó de su primer cuarto para sentenciar a Macedonia, y firmar su quinto triunfo tras deshacerse de forma consecutiva de Bélgica (67-64), Polonia (71-64), Senegal (96-49) y Venezuela (82-80). En ese primer cuarto se mezcló su fortaleza defensiva con una máxima perfección anotadora. El nexo de unión estuvo en un baloncesto veloz y de pases tan precisos como continuados. España fue esa España que debe ser en el Europeo.

El comienzo no fue muy prometedor. Macedonia se marcó un parcial de 2-7 de salida y España parecía estar espesa, sin saber cómo enceder su maquinaria. Lo hizo con esa fórmula de éxito cultivada en el Real Madrid: defensa férrea con múltiples ayudas, transiciones veloces, constante movimiento sin balón (abriendo cancha) y caudal tirador, a lo que se sumó su sobresaliente acierto. España pasó de ese 2-7 a un 14-7 para cerrar el parcial con un 24-9. En resumen: 22-0 de parcial en un visto y no visto. Macedonia se rindió ante el poderío de España. Defensivamente, España no permitió nada a los macedonios. Ni siquiera una mínima concesión de amistoso. Y ofensivamente, España mostró músculo. Esto alimenta esperanzas y deleita al público de Madrid, muy acostumbrado al espectáculo del Real Madrid.

Además de esa receta mágica comentada, Scariolo pareció entrenar al Real Madrid en lugar de a España. A excepción de Ribas y Gasol, amo y señor de la zona, el resto de jugadores que marcaron ese baloncesto de campanillas fueron los representantes del Real Madrid. Parece que siguen en buena síntonia. Junto a Gasol coincidieron en pista el resto de madridista. Luego se unió un combativo Willy Hernángomez (estuvo a una gran altura, y acabó con 12 puntos; Rudy, con 14, fue el máximo anotador). Entre todos firmaron un cuarto de baloncesto sobresaliente. Los datos refrendan esta visión: 40 a 7 de valoración y España con 75 por ciento en tiros de dos y en triples, y sin error en el tiro libre. Y los puntos, muy repartidos. Otra señal de que hay equipo formado.

Queda la incógnita en saber qué hubiera sucedido si enfrente hubiera estado otro adversario distinto a Macedonia. O si Macedonia hubiera estado más motivada. Bien es cierto que los macedonios cuentan con jugadores con sobrada experiencia como Ilievski o Hendrix, aunque no es el grupo notable de hace unos años. En todo caso, difícil contestación. Máxime cuando España estaba en modo baloncesto ofensivo (52 puntos al descanso) y cómo queriendo demostrar que lo sucedido ante Venezuela se trató de un simple accidente sin más historia. Porque su segundo cuarto, dando entrada al resto de jugadores, prosiguió en la misma tónica: gran defensa, rápidas transiciones, rápidos movimientos de balón y cascada de puntos, uno tras otro. Y aquí daba igual que Macedonia se esforzara en defender. España anotaba cuándo y cómo quería. Estaban en su salsa. Al descanso: 56-26. Y sólo faltaba Vives y Aguilar (jugó de cuatro y aprovechó sus minutos) por mostrarse en Madrid.

Lo hicieron en la segunda parte, donde España rebajó sus prestaciones y vivió de sus rentas. Hubo más relajación. No le quita mérito en absoluto a su buena tarde de baloncesto, donde escribió su victoria más contundente en toda su preparación. No en cuanto a puntos, sino en cuanto a baloncesto. Aún existe más margen de mejoría como pulir defectos vistos como cuando el rival te exige o cierra vías directas a canasta y no hay tanta fluidez (Macedonia ganó el tercer cuarto: 17-22), sucedido en la segunda parte e incluir en las rotaciones a los menos jugadores usados, no deben existir muchas dependencias. Todavía hay tiempo para progresar, tanto en baloncesto como en lo físico, hasta el estreno oficial contra Serbia, pero España ya se encuentra en el buen camino de adquirir el estado de forma idóneo para afrontar un campeonato donde colgarse otra presea de oro y adquirir el pasaporte directo a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

FICHA TÉCNICA:
94 – España: Llull (5), Ribas (9), Rudy Fernández (14), Pau Gasol (8) y Mirotic (9) -quinteto inicial- Sergio Rodríguez (7), Hernangómez (12), Reyes (10), Claver (2), San Emeterio (10), Vives (-) y Pablo Aguilar (8).

63- Macedonia: Kostoski (-), Vojdan Stojanovski (8), Damjan Stojanovski (7), Trajkovski (11) y Samardjiski (10) -cinco inicial-, Ilievski (5), Simonovski (7), Gjuroski (3), Hendrix (12) y Sokolov (-).

Parciales: 28-12; 24-14; 17-22; 25-15.

Árbitros: Vicente Bultó, Anna Cardús y Francisco Araña. Sin eliminados.

Incidencias: Quinto partido amistoso de preparación para el Europeo de la selección española, disputado en el Pabellón Madrid Arena de Madrid ante unos 10.000 espectadores. El rey Felipe VI asistió al encuentro. En el descanso, la Asociación de Baloncestistas Profesionales homenajeó a Oriol Junyent, Roger Grimau y Javi Rodríguez, retirados al final de la pasada temporada.

Crónica publicada en Diario Siglo XXI. 

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Crónicas

Red Bull X-Fighters 2015: Tom Pagès logra lo imposible: tres triunfos consecutivos en Madrid

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El público de Las Ventas se rindió a un gran piloto francés que regaló varios de los trucos más complicados jamás vistos: Volt, Special Flip y sus dos combinaciones marca de la casa, el Alley-oop Flair y el Bike Flip.

Tom Pagès inscribió su nombre en el libro de los récords al conseguir algo que hasta ahora nadie había conseguido: una tercera victoria consecutiva en el Red Bull X-Fighters de Madrid; mientras Dany Torres, el ídolo de Madrid, empezó una prueba del campeonato por 22ª vez consecutiva, la mitad de los eventos de este certamen en los que ha participado, aunque no consiguió clasificarse para las rondas finales. Lo mismo sucedió con el otro español, Maikel Melero. Todo esto ante un público que agotó las entradas varios días antes, la velada en Las Ventas fue para enmarcar, en todos los sentidos.

Nunca antes en la historia del Campeonato Mundial Red Bull X-Fighters un piloto participante había logrado vencer el mismo evento tres años consecutivos. Sí que un rider había ganado una prueba en tres ocasiones, pero no seguidas, como consiguió el histórico Travis Pastrana (ganó en 2004, 2006 y 2007 en Las Ventas). El 10 de julio pasará a la historia. El galo Tom Pagès realizó una actuación brillante bajo una tremenda presión y materializó su deseo, la tercera victoria seguida en Madrid y la quinta de su palmarés, ante un colosal Levi Sherwood.

Por su parte, el español Dany Torres, campeón del mundo en 2011, se preparó a conciencia para conseguir su, asimismo, tercera victoria en Las Ventas (tras las conseguidas en 2009 y 2011). Pero su caída en los entrenamientos libres del miércoles, mientras practicaba el Flair, le obligó a perderse la clasificación del jueves y condicionó su participación en Madrid. Pese a ello, el sevillano empezó el evento y sacó todo lo que tenía en la Primera Ronda, pero fue eliminado y acabó en undécima posición. Ese resultado acabó contra increíble racha de Torres: el llegar a cuartos de final por 22ª vez consecutiva. Por otro lado, su compatriota, Maikel Melero, no pasó a cuartos por una décima, y finalizó la tarde en novena posición.

El líder de la clasificación general, el australiano Clinton Moore, clavó todos y cada uno de sus trucos, pero su empeño solo le aseguró la tercera plaza, aunque sigue mandando en la tabla, cuando el Red Bull X-Fighters ya ha pasado su ecuador y quedan solo dos pruebas por disputar.

Pagès: “Madrid es mi segunda casa”
Ni Moore ni Sherwood pudieron con el empuje de Pagès -ganó todas sus rondas sin dar opción a su rival de turno-, convencido de lograr algo muy complicado, no solo por el resultado en sí, sino porque Madrid es el evento más complicado del campeonato, debido al altísimo nivel de todos los participantes. En una brillante demostración de entrega y precisión, Pagès (campeón del mundo en 2013) volvió a levantar al público español de sus asientos y les regaló varios de los trucos más complicados que se hayan visto jamás: el Volt, el Special Flip, y sus dos combinaciones marca de la casa, el Alley-oop Flair y el Bike Flip.

“Ha sido de locos, pero me siento súper bien”, aseguró Pagès, una vez acabado el evento. “Me había comido mucho la cabeza con todo esto de ganar tres veces consecutivas. Pero este es un lugar que lo es todo para mí. Adoro venir aquí y pilotar, y para el año que viene ya tengo pensados algunos trucos nuevos. Madrid es mi segunda casa”, cerró un sonriente Tom Pagès

Sherwood, campeón en 2012, tras eliminar a Moore en semifinales, desplegó todo su arsenal de combinaciones de movimientos y también su mejor arma: su elasticidad corporal, que le permite ser increíblemente preciso, pero no pudo lograr su segunda victoria en Madrid, que habría sido la novena de su palmarés, por culpa de una ligera caída al completar su Transfer Flip Superman, seguramente por lo blando de la arena en esa rampa. Por su parte, el actual campeón del mundo, el australiano Josh Sheehan, fue eliminado en cuartos de final tras caerse cuando, al final de su ronda, intentó clavar su tradicional Doble Backflip, y acabó quinto.

La próxima parada del Campeonato Mundial Red Bull X-Fighters 2015 se disputará en la capital de Sudáfrica, Pretoria, el 12 de septiembre. Desde ahí la caravana del mejor FMX del planeta viajará a los Emiratos Árabes Unidos para la gran final, el 30 de octubre.

Resultados Finales Madrid 2015: 1. Tom Pagès (FRA), 2. Levi Sherwood (NZL), 3. Clinton Moore (AUS), 4. David Rinaldo (FRA), 5. Josh Sheehan (AUS), 6. Adam Jones (USA), 7. Taka Higashino (JPN), 8. Rob Adelberg (AUS), 9. Maikel Melero (ESP), 10. Javier Villegas (CHI), 11, Dany Torres (ESP), 12. Rémi Bizouard (FRA).

Clasificación General: 1. Moore 200 puntos, 2. Pagès 180, 3. Sherwood 160, 4. Rinaldo 110, 5. Adelberg 90, 6. Torres 90, 7. Sheehan 90, 8. Jones 70, 9. Bizouard 65, 10. Villegas 45

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Crónicas

Crónica Real Madrid – Barcelona (85-90): Histórico Real Madrid: póquer de títulos

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Los blancos alcanza su mejor temporada tras vencer al Barcelona por la vía rápida en la final de Liga Endesa. La entidad blanca cierra el curso con pleno absoluto de trofeos. Ganó todo lo que podía ganar: Supercopa de España, Copa del Rey, Copa de Europa y Liga Endesa.

Lo nunca visto en 85 años de historia del baloncesto en el Real Madrid. La entidad blanca cerró un curso con pleno absoluto de trofeos. Ganó todo lo que podía ganar: Supercopa de España (octubre), Copa del Rey (febrero), Copa de Europa (mayo, y tras 20 años de sequía) y Liga Endesa. Nunca antes ni el Real Madrid ni ningún otro club habían culminado una temporada tan perfecta como la conseguida por el equipo de Pablo Laso. Hay que remontarse más de cuatro décadas (41 años para ser exactos) para encontrar similitudes: en las temporadas 1964-65 y 1973-74, el Real Madrid conquistó un triplete (Copa del Rey, Copa de Europa y Liga). Entonces no existía el torneo de Supercopa. Y eran tiempos de excelsos nombres de este deporte, de verdaderos referentes como Ferrándiz, Luyk, Szczerbiak o Emiliano.

En el feudo del eterno enemigo. El Barcelona sucumbió ante el poderío del Real Madrid. Los azulgranas cayeron por la vía rápida: tres encuentros y tres alegrías blancas. Fue el triunfo del baloncesto alegre y ofensivo -y edificado sobre una sólida defensa- que ha inculcado Pablo Laso en Madrid. Fue la victoria de un grupo unido, siempre comprometido con la causa y con un hambre voraz. Fue la culminación de un proyecto, muy trabajado y perfeccionado, en el que pocos creyeron y al que el tiempo ha situado, a entrenador (Laso ha sido elegido como mejor entrenador del curso) y jugadores (mención de MVP para Rudy, Nocioni, Reyes y Llull de cada una de estas competiciones ganadas), en el Olimpo del Baloncesto. El Real Madrid es histórico. Suma su primer póquer. Y habrá más.

Más baloncesto, más hambre, más concentración… blanca
El tercer encuentro rompió todos los esquemas tácticos y pronósticos previos. No respondió a los cánones que se esperan de un encuentro de estas características. Porque ni el Barcelona -tras dos derrotas seguidas; dolorosa la segunda- mostró colmillos de entrada y porque ni el Real Madrid se mostró distendido. El primer cuarto fue un pulso tan equilibrado (17-17) como inesperado. El Barcelona, ausente Navarro, se echó en los brazos de Tomic. El balcánico no rehuyó su compromiso con el liderazgo y estuvo en sus guarismos (29 puntos y 36 de valoración). Pero éste arma es insuficiente para doblegar al Real Madrid. Tomic no encontró apoyos hasta bien entrado el tercer cuarto, cuando con todo cuesta arriba aparecieron Abrines (16 puntos) y Doellman (12 puntos). Hasta entonces, Tomic sostuvo al Barcelona. Enfrente, este Real Madrid no es el Real Madrid de otras épocas.

No lo es porque, sencillamente, no se asustó ni se sintió presionado por el ambiente del Palau Blaugrana. Al contrario, se movió con sus mismos registros de siempre: buenas defensas, ataques rápidos, constantes tiros (acierto claro desde el perímetro), rápidos movimientos de balón y máxima concentración. Eran evidentes señales de querer abrazarse cuanto antes al trofeo de Liga Endesa. Consecuentemente, poco a poco, fueron entrando en ebullición hasta empezar con 8 puntos arriba (22-30) y situarse con 14 puntos a su favor, justamente en los albores del segundo cuarto, tras endosar un parcial de 17-31. Los nervios cundían en el Barcelona. Las sensaciones eran negativas y para más preocupación, la segunda unidad del Real Madrid (Sergio Rodríguez, Carroll, Nocioni, Maciulis y Slaughter) estaba rayando con más efectividad que los ‘teóricamente titulares’ (Laso dijo a la conclusión: “tengo un gran equipo de trece estrellas”).

Segunda unidad: la fuerza
Con todo perdido, o casi, el Barcelona se deshizo de sus temores y empezó a defender y atacar con más criterio el aro, y sin recaer toda la responsabilidad en Tomic. Fueron momentos para Abrines y Doellman, más algún tímido acierto de Oleson. Parecían jugar más cómodos, como si se hubieran liberado de estar en una final de Liga Endesa y estar obligados a ganar. Tanto que el Barcelona volteó el marcador hasta ponerse por encima del Real Madrid (67-62). Se volvió a creer en alargar esta serie. Fue un espejismo, a pesar del parcial de 33-17. Ni había recursos vivos -es decir, fondo de armario en un equipo con un presupuesto superior a los 22 millones de euros- para aguantar hasta el final ni para detener al Real Madrid. Porque a partir de ese instante, el cuadro de Laso despegó hasta el título. Fueron los momentos anotadores de Carroll (11 puntos en el último cuarto y con canastas a cuál más importante), Maciulis y Sergio Rodríguez, éste con una magistral dirección como base. Nocioni y Slaughter aportaron defensa, coraje y puntos, especialmente el argentino con sus triples. Y ya se sabe. Cuando el Real Madrid se sitúa arriba en el marcador, sabe manejarse sobre la pista; máxime cuando estaba a las puertas de entrar con todos los honores, y por derecho propio, en el Olimpo del baloncesto. No todos los días se consigue el póquer de títulos: Supercopa, Copa del Rey, Copa de Europa y Liga Endesa. Este Real Madrid es historia viva del baloncesto. No sólo por sus trofeos; por su juego, también.

FICHA TÉCNICA:
85 – Barcelona: Satoransky (10), Oleson (10), Hezonja (-), Doellman (12) y Tomic (29) —cinco inicial—; Huertas (1), Abrines (16), Pleiss (2), Thomas (-), Jackson (3), Nachbar (2).

90- Real Madrid: Llull (10), KC Rivers (9), Rudy Fernández (4), Felipe Reyes (6) y Ayón (8) —cinco inicial—; Nocioni (11), Maciulis (10), Rodríguez (11), Carroll (19), Slaughter (2).

Parciales: 17-17, 17-31, 33-17 y 18-25.

Árbitros: Hierrezuelo, Pérez Pizarro y Calatrava. Sin eliminados.

Incidencias: Tercer encuentro de la final de Liga Endesa, disputado en el Palau Blaugrana, ante 7.247 espectadores.

Crónica publicada en Diario Siglo XXI. 

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