Rudy Fernández desactiva al Casademont Zaragoza (92-70)

La mezcla de su hiperactividad en defensa y su acierto desde el perímetro anulan al equipo revelación de Liga Endesa y elevan al Real Madrid, con un notable Garuba en defensa (12 rebotes y 3 tapones) a su decimosegunda victoria consecutiva.

Tercera victoria en seis días. El Real Madrid continúa sumando y mostrando un insuperable estado de inspiración. El grupo de Laso vive su mejor momento del curso: 12 victorias consecutivas (seis de Euroliga, tres de Liga y las tres de la Copa del Rey). El hito adquiere mayor consideración cuando se comprueba el listado de achaques (Randolph, Llull, Mickey, Deck, Mejri y Taylor) y se constanta el imponente contenedor de recursos. El Zaragoza, tercer clasificado y equipo revelación) apenas aguantó al descanso. Los triples de Rudy Fernández (tres seguidos) propiciaron un enorme agujero que clarificó el triunfo blanco.

El desfase en el presupuesto carecía de repercusión en la clasificación. El Real Madrid, junto con el Barcelona, se mueven en guarismos inalcanzables en el terreno económico (sobre 40 millones de euros) para el resto de equipos de Liga Endesa. El Zaragoza, con unos recursos sobre los 5 millones de euros, se presentaba como tercer clasificado en Madrid. A un único triunfo del Real Madrid; a otro más del Barcelona. El bloque de Porfirio Fisac es el equipo revelación. Y no es casualidad. Su juego es alegre y del gusto de cualquier aficionado. Más ataque que defensa. En Madrid, les faltó resistencia.

De Carroll a Rudy

Con esa misma premisa, el Zaragoza obtuvo una notable victoria sobre el Real Madrid en el encuentro de ida disputado en la capital maña. En Madrid, en el Palacio de los Deportes (con más de 8.000 espectadores) buscaron reeditar esa fórmula del éxito. No fue posible. Este Real Madrid, a pesar de los achaques, atraviesa un momento dulce de juego. En defensa, rocosos y sólidos en el rebote; en ataque, certeros y veloces. El resto está en manos de su enorme talento. Primero, Carroll. El americano volvió a evidenciar que ha recuperado sensaciones (finalizó con 14 puntos). Sus 8 puntos seguidos (dos triples incluidos) dibujaron una primera renta: 21-12. El Zaragoza no se arrugó, y con Ennis al mando, devolvió el golpe antes del cerrarse el cuarto (21-20).

Si bien ese primer aviso quedó en pólvora mojada, no sucedió lo mismo con Rudy Fernández como protagonista. Sus tres triples y su hiperactividad defensiva impulsaron al Real Madrid a los 16 puntos de ventaja al descanso (47-31, con 26-13 en el cuarto). Al buen hacer del balear, se sumaron Causeur, siempre fiable, y un Laprovittola en claro ascenso. El argentino empieza a aprovechar sus minutos. Lo hizo, además, en un día donde estaba Carlos Alocén. El base del Zaragoza mostró sus cualidades ante la que será su futura afición. Alocen repartió juego, ni se inmutó contra Campazzo y anotó con cierta regularidad (9 puntos al descanso). Convenció. Luego, como todo el bloque maño, se diluyó.

El Zaragoza ya no recuperó el aliento, ni tampoco encontró otro plan alternativo. No hubo más indicativos de vida. El segundo golpe fue contundente y apenas encontró resquicios ante un Real Madrid en absoluta ebullición. Estos encuentros a campo abierto son ideales, máxime si acompañan los porcentajes anotadores (emergió Campazzo) y la defensa carece del mínimo desajuste. Tavares intimidó y siempre estuvo bien secundado por Thompkins y un Garuba en crecimiento (6 puntos, 12 rebotes, 3 tapones y 17 de valoración). Y ese estado de animó hizo que los guarismos aumentaran durante el tercer acto (64-43).

Con todo resuelto, se esperaba ver en pista a la nueva camada de la cantera blanca: Spagnolo (que debutó con el primer equipo), Nakic y Tisma estaba convocados. Apenas tuvieron unos segundos, aunque suficiente para una canasta de Tisma. A falta de 7 minutos, el Zaragoza, con Benzing y Seeley, reduzco distancias (73-64) y Laso recuperó a sus hombres clave como receta segura de cierre del triunfo doméstico. Así sucedió. En menos de cuatro minutos, el Real Madrid ya tenía distancia (80-66). El espejismo maño, en su último aliento de garra, evitó que los jóvenes blancos tuvieran más minutos en lo que supuso la decimosegunda victoria consecutiva del Real Madrid sobre el Zaragoza en Madrid. Obra y gracia de Rudy.