Anna Cruz: “Esta selección es una familia que nunca deja de luchar y trabajar”

Los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro (Brasil) serán su primera experiencia olímpica. Anna Cruz (Barcelona; 1986) debuta en unas olimpiadas con la selección de España de baloncesto. Este año de 2016 será, por consiguiente, otro curso para el recuerdo -“vivir unos Juegos Olímpicos es un sueño”- después de vivir un excelente 2015, en donde alcanzó la cima del baloncesto, coronándose como campeona de la WNBA con Minnesota Lynx tras una breve estancia en las New York Liberty (Amaya Valdemoro, con tres anillos es la otra española con este honor). “Ganar el anillo es una pasada”, reconoce en esta entrevista donde se muestra confiada en las opciones de medalla olímpica de España. Con la selección, donde suma más de cien internacionalidades, Anna Cruz -que es todo polivalencia al poder jugar de base, escolta y alero- ha conquistado un bronce en el Eurobasket de Letonia (2009), un bronce en el Mundial de República Checa (2010), una plata en el Mundial de Turquía (2014) y un bronce en Eurobasket Hungría y Rumanía (2015).

A pocos días de empezar los Juegos Olímpicos, ¿en qué situación de madurez llega la Selección a esta cita?
Bueno, yo creo que llevamos, prácticamente, todo el verano, entre preolímpico y entrenamientos, juntas y sabemos muy bien lo que tenemos que hacer, qué cosas estamos cambiando para mejorar respecto a otros campeonatos. El equipo está bien, aunque la baja de Sancho Lyttle ha sido importante para nosotras, pero (Astou) Ndour lleva ya varios años con nosotras y sabe cuál es la dinámica del equipo. Somos las que somos y creo que daremos la cara en las Olimpiadas.

Si hablamos de Serbia, EEUU, Canadá, Senegal y China, rivales de primera fase, ¿qué le viene a la mente?
Bueno, nosotras, básicamente, estamos centradas en Serbia, que es el primer partido, el más importante para nosotras y que en caso de ganarlo, nos pondría en una buena posición. No pensamos más allá de Serbia.

En los pronósticos se habla de medalla del baloncesto femenino, ¿esto es buena señal para ustedes por la confianza que generan o supone una presión adicional?
Nosotras no prestamos mucha atención a lo que se pueda decir desde fuera. Suena a tópico, pero vamos partido a partido. Ojalá estemos en el podio, ojalá podamos conseguir medalla y ojalá vaya todo muy bien. Este equipo se caracteriza por ser ambicioso, tener garra y carácter, pero somos muy conscientes que tenemos nuestras limitaciones y que tratamos de suplir con otras cosas para que no se noten, pero somos conscientes que hay equipos muy superiores físicamente.

En este objetivo de medalla, ¿en qué medida les afecta en cuanto al juego y moral la ausencia de una pieza importante como Sancho Lyttle?
Fue un golpe duro en su momento, pero, ahora ya, debemos olvidarnos. Tenemos que centrarnos en nosotras, en las que estamos aquí y en competir con lo que tenemos. No vale de nada lamentarse porque Sancho Lyttle no esté. Es lo que tenemos y vamos a ir a las Olimpiadas con lo que tenemos y a competir así en las Olimpiadas.

Oro en el Europeo del 2013, una plata en el Mundial del 2014 y un bronce en el Europeo 2015… ¿Cuál es la clave de estar viviendo esta época dorada del baloncesto femenino?
Todas las que estamos aquí, la mayoría de nosotras vivimos el Europeo de Polonia 2012, un campeonato donde todo salió bien. Fue una cura de humildad para todo el mundo y a partir de ahí hemos conseguido grandes cosas, pero porque lo hemos trabajado y luchado mucho. Y ésta es la dinámica que tiene esta selección desde entonces.

¿Qué importancia tiene Lucas Mondelo en este éxito?
Lucas es el que lleva la batuta, el que nos sabe motivar, el que nos sabe dirigir y el que nos da libertad porque somos jugadoras que nos gusta jugar muy alegre. No tiene que decirnos grandes cosas a veces. Es uno más de la familia y es el que nos lleva a estos éxitos recientes.

El deporte femenino, y no sólo ya el baloncesto, está consiguiendo grandes éxitos deportivos, ¿cómo valora esta situación? ¿No es contradictorio que haya tantos éxitos y sin embargo escasos apoyos?
Bueno, sí, puede que sea contradictorio. Nosotras lo único que podemos hacer es continuar cosechando éxitos para que los apoyos acaben llegando. Ahora es cierto que tenemos un poco más de visibilidad, pero nosotras nos tenemos que centrar en seguir jugando al baloncesto, en hacerlo bien y en tratar que la gente se vaya enganchando cada vez más al baloncesto femenino.

Pasados unos meses de la conquista del anillo, ¿ha asimilado este triunfo? ¿Cómo valora este hito?
Bueno, ya queda un poco lejano. Sí está asimilado, no es algo que vaya pensando en cada día. Personalmente, estoy muy contenta por haber vivido esta experiencia. Y ojalá pueda volver a repetirlo.

¿En qué cambia la vida después de ganar un anillo? ¿Le ha pasado algo más grande?
No me ha pasado nada relevante desde que gané el anillo. Ojalá pasen cosas más importantes que ganar el anillo. No me cierro puertas, pero desde que gané ese anillo no ha pasado nada más grande.

De pequeña, ¿en quién se fijaba cuando jugaba al baloncesto? ¿Y ahora, lo hace en alguien?
De pequeña, yo me fijaba en Laia (Palau), porque jugábamos en el mismo club. Yo era una enana y ella era una junior que subía al equipo senior. Cuando íbamos a verles jugar, yo siempre le decía a mi madre que quería ser como Laia. Ahora mismo, me fijo en el estilo de juego de muchas jugadoras, pero no me quedo con nadie en especial. No tengo ninguna referencia.

Se ha destacado (incluso por entrenadores y jugadoras rivales) su trabajo en defensa, ¿si tuviera usted que destacar alguna virtud suya, sería ésta u otra? ¿O cuáles destacaría?
Bueno, yo siempre intento dar lo máximo de mí en lo que pueda. Si tiene que ser en defensa, me entrego al cien por cien en defensa. Si lo que tengo que hacer es coger 1.000 rebotes, los voy a intentar coger. Esta selección si por algo se caracteriza es porque si a cada una de nosotras nos piden algo, vamos a intentar darlo al cien por cien en esa tarea. Aquí, cada una tiene su rol, lo sabe y sabe sus virtudes y defectos. Y te centras en lo que haces para ayudar al equipo. Y eso es lo que yo intento hacer en cada partido.

Para aquellos que no conozcan el baloncesto femenino al detalle, ¿cómo es eso de jugar en Minnesota y con Maya Moore como compañera? ¿A qué equipo y jugador se podrían comparar con el baloncesto masculino?
Para mí, el hecho de poder ir a Minnesota significó dar un paso adelante en mi carrera. El año anterior, allí en la WNBA, había estado en Nueva York no había muy buen ambiente, el equipo entró en una racha negativa, no fue muy bien la experiencia y todo iba muy mal. Al año siguiente, me traspasaron a Minnesota y fue como el día y la noche. Entonces, muy contenta, porque desde el primer día que llegué me adapté muy rápido, las jugadoras son muy buena gente y me ayudaron mucho. Y compartir equipo con Maya Moore es una gozada, porque cuando no sabes qué hacer, le das el balón a ella y ella resuelve. Es como jugar con Lebron James de compañero.

Y detrás de este anillo, así como del resto de éxitos deportivos con clubes y selección, ¿qué hay? ¿Qué esfuerzos ha tenido que hacer?
Bueno, el anillo es la recompensa a toda la trayectoria deportiva, a todas esas veces que me he quedado a las puertas de conseguir algo grande, bien por mala suerte o porque no tocaba ganar en ese momento y no he podido ganar. Me acuerdo, ahora mismo, por ejemplo, de ser subcampeona de Euroliga con Rivas (en 2012) o este mismo año también subcampeona de Euroliga con el Nadezhda Orenburg (ruso). Al final, el baloncesto te da y te quita; tarde o temprano, pues llega tu recompensa y en mi caso ha sido ese anillo, que ha sido una pasada.

Finalmente, a las futuras jugadoras… ¿qué consejo o consejos les daría una campeona de WNBA?
Que no dejen nunca de luchar y trabajar, aunque las cosas salgan mal. Yo recuerdo que me quedé fuera de los Juegos Olímpicos de Pekín, que me quedé fuera del Europeo de Francia, donde se hizo oro… En esos momentos, lo ves todo negro y te dan ganas de tirar la toalla, pero realmente es cuando más tienes que seguir, cuando más tienes que esforzarte, de poner de tu parte porque al final todo llega y tienes tu recompensa. Hay que ser constantes en esta vida.

Entrevista publicada en Diario Siglo XXI.