Óscar Pereiro: «El Tour me lo ha dado todo, llegué donde mis ídolos»

El ganador del Tour de 2006 sitúa a Contador como máximo favorito al Tour de 2012 y a Valverde como la revelación de la próxima temporada.

Entre curva y curva en un coche de rallies, entre toque y toque de balón, entre comentario y comentario en radio y televisión y entre días y días con la familia, Óscar Pereiro (Mos, Pontevedra; 1977) hace un paréntesis en su apretada agenda, recordando sus días de ciclista y vestido de amarillo como ganador del Tour de Francia (2006), anhelando etapas mejores del ciclismo gallego, reivindicando una metamorfosis de su deporte, apostando a Contador y Valverde como aspirantes al Tour 2012 y emocionándose cuando se refiere a las jóvenes promesas acunadas en su Fundación.

Si conquistar un Tour de Francia es toda una aventura y una ristra de sacrificios, esfuerzos, entrenamientos y dosis de suerte, a Óscar Pereiro le costó el doble. Tuvo que esperar a que se resolviera el caso Landis antes de sentirse oficialmente ganador del Tour de Francia. Tanto que gritó ¡Por fin, por fin, soy ganador! Fue como quitarse un peso de encima o, mejor dicho, fue comprobar que los sueños se convierten en realidad. Porque este gallego, al igual que sus ídolos de juventud, ‘Perico’ Delgado y Miguel Induráin, también figura como vencedor de la mejor y más prestigiosa carrera ciclista del mundo, el Tour de Francia.

Familia, fútbol, coches… ¿no parece que eche de menos en su vida diaria esas actividades que hacía como ciclista?
No, la verdad es que no. Lo recuerdo eso sí y lo tengo presente cada día porque tengo un pasado en el que he vivido diariamente como ciclista profesional. La verdad es que cuando decidí poner punto y final a mi carrera, me he metido a hacer otras cosas que deseaba hacer desde hace tiempo, porque me gustaban mucho desde pequeño y que ahora voy, poco a poco, cumpliendo esos sueños y objetivos que me propuse cuando dejé la bicicleta.

A los deportistas les cuesta decir adiós a esa vida de profesional, en su caso, ¿le costó mucho tomar esta decisión o estaba ya muy meditada?
No, costar decir adiós puede costar más o menos, pero en mi caso, la decisión la había madurado durante los dos últimos años y estaba ya muy meditada. La verdad es que te da mucha tristeza, sobre todo el último día que dejas de ser profesional, y sí ese día cuesta un poquito más, pero ahora ya estoy involucrado en otras cosas. Pero todos los días lo sigo recordando, sigo viendo ciclismo, montando en bicicleta como antes, pero de menos no lo he echado.

Tenemos que cambiar, pero el ciclismo no tiene unión.

Aparte de jugar al fútbol, conducir en los rallies o ser comentarista en radio y televisión, ¿no le atrae o le gustaría dirigir un equipo ciclista o estar más ligado a este deporte? La verdad es que ahora no es un objetivo que tenga en mente, aunque nunca se sabe de cara al futuro. Yo ahora estar en un equipo profesional es estar mucho tiempo fuera de cada y ahora mismo no me veo con esa capacidad de ser director deportivo. Uno de los objetivos de siempre es que después de dejar la bicicleta quería hacer otras cosas que me gustaban, triunfar en otras cosas que me apetecían y gustaban desde siempre.

Este pasado verano regresó a Francia como comentarista, ¿cómo ha visto esta temporada? ¿Le ha sorprendido algo, para bien o para mal?
Ha sido una gran temporada. Hemos visto un Tour de Francia muy disputado, de los más disputados de los últimos años y con un corredor español -Alberto Contador- que ha estado hasta el final con opciones de ganar. He disfrutado mucho, la verdad, de mi experiencia en Francia. Lo que me sigue sorprendiendo, como siempre, es lo mal que está gestionado mi deporte.

Respecto a esto, y ya que hace unos días dijo que habría que hacer un ‘lockout’ como en la NBA, ¿qué habría que cambiar en el ciclismo?
Tendría que cambiar la gente que está dirigiendo este deporte desde hace unos años. Hemos visto que está fracasando en su intento de sacar este deporte hacia delante y por tanto, lo principal es tener nuevas ideas y que tenga un buen proyecto para sacar esto adelante. Es un deporte que ha vivido momentos muy malos, sobre todo por el dopaje, pero que ha conseguido sobrevivir y ahora lo principal es esto. Yo decía lo de la NBA porque bien sus dueños o bien los jugadores han paralizado la Liga y en ciclismo se debía hacer algo parecido. Se lleva diciendo muchos años que esto se debía paralizar y que nosotros, los ciclistas, somos los verdaderos protagonistas, pero parece que somos los payasos. En otros deportes cambian cosas; en el ciclismo nunca ha existido unión. Por ejemplo, en el fútbol, los jugadores hicieron una huelga para defender sus derechos y se demuestra que están unidos, algo que no existe en el ciclismo.

Por cierto, ahora que trabaja como comentarista, ¿podría confeccionarme al ciclista perfecto escogiendo lo mejor de los que actualmente están en activo?
Yo creo que la experiencia y frialdad de Menchov, la clase y potencia de Contador y las piernas de Cancellara. Yo creo que con estos tres haríamos un ciclista prácticamente imbatible.

Ciclista perfecto: Menchov, Cancellara y Contador.

Cambiando de tema, ¿qué recuerdos conserva de cuando se subió al podio del Tour, en la ciudad de Montelimar, para enfundarse, por primera vez en su vida, el maillot amarillo?
La verdad es que tengo el recuerdo justo de cuando me vestí de amarillo en Montelimar. Realmente yo estaba arriba, en el podio, con el maillot amarillo, y en mi cabeza sólo me venía la cara de Induráin. Yo estaba donde estaba mi ídolo desde pequeño, junto con ‘Perico’ Delgado. Pensaba que estaba en un sitio donde estaban los grandes, esos corredores, a los que gracias a verlos, me hicieron ser profesional.

A todo corredor se le recuerda por una carrera, en su caso el Tour de Francia de 2006, pero en su foro interno, ¿qué otras carreras recuerda con más afecto?
Bueno, hay muchas. Yo creo que el Tour, desde siempre, ha sido mi carrera, desde el 2004 en el que debuté, pues tengo un idilio con esta carrera increíble, porque todo lo que hacía me salía bien. El Tour me lo ha dado todo. Triunfé desde el primer año, algo que es muy complicado, pero bueno, hay otras carreras que me encantan. La Lieja-Bastogne-Lieja, y no son carreras que haya ganado, te deja huella. Cualquier clásica de la Copa del Mundo, también. La París Roubaix, que nunca la corrí, pero que es una carrera que me entusiasma cada vez que la veo a pie de carretera. Todas las carreras te dejan huella, siempre te dejan algo que recuerdas para siempre.

¿Cuándo se da uno cuenta, asimila, que figura entre los ganadores del Tour de Francia?
Bueno, yo creo que todavía, en mi caso, no está asimilado. Mucha gente comenta que si he ganado un Tour de Francia por suerte, que si no tenía nivel… Yo soy el primero en decir que soy un tipo afortunado en el aspecto que se me apareció una oportunidad delante y la aproveché. Lo he vivido a mi manera. La verdad es que para mí, llegar segundo a París ya era muy grande por mis cualidades, fíjate ser ganador de un Tour de Francia. Yo creo que con el tiempo, esto se empieza a valorar, pero, vuelvo a repetir, no se llega a valorar aún. Siempre estas pensando. Este año, cuando he vuelto como comentarista, cuando veía el Tour, a la gente, a los camiones, todo lo que mueve, los metros cuadrados que montan… es algo que tardaré mucho en valorar y sentir realmente lo que gané.

Y en su caso, ese éxito llegó con retraso y sin fiesta en París…
Sí, sentí y pensé lo que me he perdido, la fiesta que pude haber vivido con mis compañeros, con todo el mundo allí en París. Vivir ese último gran día. Pero no fue así. Pasó mucho, mucho tiempo, hasta que me declararon ganador que al final fue un alivio, de decir, ¡Por fin!, ¡Por fin! Ya dejo de ser virtual y soy ganador a todos los efectos de un Tour de Francia.

De todas formas, ganar un Tour no sólo es cuestión de suerte o aprovechar una oportunidad, sino de horas y horas de entrenamiento y sacrificios…
Sí, yo creo que es el premio a todo ciclista humilde, aunque yo no me considere humilde, sino un buen ciclista sin ser con todas las cualidades de un súper crack, de esos que han nacido para ganar las carreras. Con esfuerzo, con trabajo, con sufrimiento, he conseguido un premio que premia a todos aquellos corredores que de una manera u otra trabajamos para conseguir algo, algo muy bonito. Es cierto en que tuve suerte en cómo se desarrollaron las cosas para tener un Tour en mis manos, pero una vez que lo tienes, lo tienes que disfrutar sin más.

Miremos al futuro, ¿cómo ve el Tour de Francia de 2012, con tanta crono y menos montaña?
Yo, la verdad, es que creo que si Alberto Contador está al cien por cien, como ha estado en los últimos años, él, en calidad, como ha demostrado esta temporada en el Giro de Italia, y Andy Schleck están por encima del resto. Otra cosa son ya las circunstancias de carrera, que vayan dando protagonismo a otros, como con Evans. El australiano, sin ser el mejor en nada, no suele fallar casi nunca, porque es muy regular. Pero si el Tour discurre de una manera normal, yo creo que Contador y Schleck están por encima del resto.

Cuando vestí de amarillo, veía la cara de Induráin. El Tour fue un premio a un ciclista trabajador

¿Y cómo ve el regreso de Valverde después de un año y medio de sanción?
Bueno, yo soy de los que estoy convencido que Alejandro va a ser un corredor que va a correr para ganar todo lo que dispute. Es un ganador. Yo he tenido la gran suerte de correr con grandes corredores en mi vida y Valverde es de los que mejor se sabe preparar y sacar el máximo potencial a sus capacidades; es de los corredores que he visto en mi vida con más clase. A pesar de estar dos años parado, te puedo asegurar que si no gana algún Tour, va a estar muy cerquita de hacerlo; si yo ahora tuviera que apostar, apostaría a que Valverde gana un Tour. Yo creo que estos dos años le van a hacer que se despreocupe de lo que digan, como le pasó a Basso. Antes estaba en el candelero por si estaba o no implicado en la Operación Puerto. Y lo que gane ahora, ya no va a estar empañado como antes.

Galicia ha contado con grandes ciclistas como Pino, Marcos Serrano, Jesús Blanco Villar o usted mismo, ¿cómo valora la situación que atraviesa el ciclismo gallego después del caso Mosquera y la disolución del Xacobeo?
El ciclismo gallego, creo que está en el peor momento de la última década con diferencia. Actualmente, sólo tenemos a David Blanco –equipo Geox, cuyo futuro está en el aire- como ciclista a nivel profesional. El Xacobeo Galicia ha sido un boom durante estos tres-cuatro años que ha funcionado, pero ahora el ciclismo gallego está herido de muerte. Hay buena cantera, muchos niños que se están iniciando en esto del ciclismo, pero vamos a pasar unos años muy duros. El Xacobeo nos ha dado mucha pasión en esta tierra por el ciclismo, pero, a la vez, también lo ha matado, por como ha acabado todo.

Entre sus proyecto actuales, está su Fundación, ¿díganos, en qué proyectos trabajan?
Bueno, sobre todo, el proyecto principal es solucionar ese vacío de corredores que hay en Galicia a nivel profesional. Trabajamos con la cantera y esperamos que alguno llegue a este mundo de los profesionales, que incluso pueda vivir lo que yo he vivido u otros ciclistas gallegos han vivido en sus carreras deportivas. Mi objetivo es mantener la fundación cada día, que crezca y sobre todo, apoyar a los jóvenes deportistas y darles todo lo que se puede dar en cuanto a apoyo, sabiduría, consejos… para que algún día puedan llegar a ser profesionales y vivir el sueño que pude vivir yo con mis ídolos. Y ya si pueden, que ganen un Tour de Francia.

Y a estos chavales, ¿qué consejo les daría Óscar Pereiro?
Bueno, yo creo que la base de todo está en trabajar cada día y por fortuna, tienen a alguien como yo en que mirarse, pues empecé como ellos, siendo un chaval, disfrutando de la bicicleta, entrenando cada día para llegar a ser profesional, como mis ídolos. Ese es el consejo que les doy. Porque aunque parezca muy difícil, imposible, a veces los sueños se hacen realidad, como fue mi caso. A veces, ni lo imaginas, y de pronto te ves donde tus ídolos.

Entrevista publicada en Diario Siglo XXI