“Me siento orgulloso de jugar aquí, en el club del que soy desde pequeño. Sigo viviendo un sueño y seguiré dando el máximo por esta camiseta”, reitera Sergio Llull cada vez que es preguntado acerca de si se marchará algún día a la NBA. Se trata de un caso extraño cuando curso tras curso los mejores jugadores de Europa emigran a Estados Unidos. El base y escolta del Real Madrid prefiere continuar jugando y ganado con el club de sus amores. De momento, Llull cuenta con contrato hasta 2021 y quizá acabe engrosado esa lista de grandes talentos del baloncesto europeo que cerraron la puerta a cualquier aventura NBA.<!–more–>

Eran otros tiempos. No hace muchas décadas, la NBA ni siquiera oteaba qué talentos había más allá de sus fronteras. Tampoco se ofrecían contratos tan millonarios como los actuales. Y mucho menos había opciones de hacerse con minutos sobre el parqué. Ser europeo y jugar en la NBA era más o menos una quimera. Pero había sus excepciones. Algunos se aventuraban a desafiar cualquier lógica deportiva y otros sencillamente declinaban amablemente cruzar el Atlántico para enrolarse en el sueño de cualquier jugador de baloncesto. Y hay casos recientes de referentes europeos que optaron por la misma decisión de Llull.

Schmidt, Bodiroga, Papaloukas: no a la NBA

“En 1984, los New Jersey Nets me draftearon en la sexta ronda; el número 144. Esto fue tras los Juegos de Los Ángeles. Me dije: ‘iré allí y les enseñaré lo que van a perder’. Entrené una semana y jugué cinco partidos, dos ante Charles Barkley. Le dije al entrenador: ‘Gracias por draftearme. Anotaré un punto por cada minuto que juegue’. Él pensaría: ‘¿Pero ¿quién es este tío?’ Y anoté 25 puntos en 25 minutos. Me ofrecieron un contrato garantizado y les dije: ‘Gracias, pero si juego aquí un partido no podré volver a jugar con mi equipo nacional’. Esa era la normativa por si la gente no lo sabía”. Y Óscar Schmidt nunca jugó en la NBA. El amor a su país, Brasil, tuvo un mayor peso.

Jugar (tener minutos), tener protagonismo y ganar títulos fueron las tres razones que esgrimió Dejan Bodiroga para mantenerse en Europa. El serbio dominó el baloncesto europeo con sus 3 títulos continentales, 2 oros mundiales y una planta olímpica. Ni Houston ni Toronto consiguieron hacerle cambiar de opinión. Lo mismo puede decirse de Papaloukas. El griego estudió varias ofertas (muchas de ellas acompañadas de un buen contrato), pero nunca cambió los focos de Europa por el anonimato americano. “Me gustaría ir, pero para jugar al máximo nivel, no para estar en un equipo que pierda 50 partidos”. Se quedó en Europa y se marchó tras dominar el baloncesto. Su compatriota Diamantidis (otro con un gran currículum: tres veces campeón de Europa y una de selecciones y dos veces MVP de la Final Four) tampoco se aventuró a explorar otros mundos.

Y en esta lista podrían incluirse otros jugadores de un talento sobresaliente. Belov nunca tuvo el beneplácito del gobierno comunista de la URSS para irse a Estados Unidos; Dino Meneghin rechazó las invitaciones de los Knicks para probarse en la NBA; Cosic, Dalipagic (ambos se mantuvieron fieles a las directrices yugoslavas); Gallis (sin sintonía con los Celtics); o Fran Vázquez (elegido en el puesto 11 del draft por Orlando Magic) tampoco tuvieron mayores deseos de desarrollar sus carreras en Estados Unidos. Casos que hacen que la decisión de Llull suene menos extraña. Hay que recordar que Houston pagó una cantidad desorbitada a Denver, el equipo que le escogió en el draft de 2009 (posición 34), para hacerse con sus derechos (2.25 millones de dólares; nunca se había pagado tanto por los derechos de una segunda ronda) y que estaría dispuesto a ofrecerle un más que buen contrato a Llull.

Pero no todo es dinero. Llull actualmente es el referente del Real Madrid. Juega y se divierte sobre el parqué; es adorado por los aficionados que corean su nombre un partido sí y otro, también; recibe el cariño y cuidado de todos los estamentos del club, especialmente tras su grave percance; y, como apunta Nando de Colo, juega en un equipo, el Real Madrid que lucha por todos los títulos temporada tras temporada, algo que es importante para un jugador.  Ya saben: O ser Rey en Europa o vasallo en la NBA.

 

Rafael Merino
Rafael Merino, periodista deportivo con más de 15 de experiencia en la redacción de noticias, crónicas, reportajes y entrevistas sobre deportes. Acreditados a encuentros de Primera división, ACB, Mundiales de baloncesto, gira NBA, Mundiales de ciclismo, Mutua Madrid Open, entre otros eventos deportivos.