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Reportajes

Mauricio Pochettino, un entrenador de cantera en el Tottenham

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De muy tarde en tarde, el fútbol permite describir algún episodio con aroma romántico. En tiempos donde el dinero acapara todas las decisiones de presidentes, directores deportivos y entrenadores, hay un resquicio para un guiño al fútbol de antes, a ese fútbol basado en la confianza de la cantera y no en el poderío de los millones de euros. El Tottenham es el ejemplo contemporáneo. El conjunto de Londres disputará la final de la Champions League habiendo planificado su temporada carente de grandes desembolsos y manteniéndose fieles a los dotes futbolísticos de sus jóvenes. Todo un hito en este fútbol cubierto por la influencia monetaria. Y el artífice no es otro que Mauricio Pochettino.

Este capítulo futbolístico cobra protagonismo merced a la clasificación para la disputa de la final de la Champions League. Seguramente, en otras circunstancias, esta apuesta deportiva apenas gozaría de importancia. Es necesario reconocerlo. Como sucede con la necesidad de implementar esta política deportiva basada en la cantera y no en las contrataciones de renombre. El conjunto de Londres, a través de su presidente (Daniel Levy), primó el construir un estadio nuevo (costó un billón de libras) en lugar de reforzarse año tras año como hacía el resto de los adversarios de la Premier League, empujados en las millonarias inyecciones económicas procedentes de los contratos televisivos. Quizá porque sencillamente se confiaba en el buen hacer de Pochettino con los jóvenes. E igual también haya alguna explicación en el lema que puede leerse en la ciudad deportiva del club: “To dare is to do” (“Atreverse es hacerlo”).

Sea como fuese, por necesidad o por convicción, el Tottenham aplica unas decisiones sorprendentes en estos tiempos. Con el proyecto del nuevo estadio en mente y con la elección de Pochettino como entrenador hace cinco temporadas, el conjunto de Londres destaca por su austeridad en reforzar el equipo: 450 millones de euros. Lo contrario a sus adversarios más directos: el Manchester City invirtió 900 millones de euros; el Chelsea, 830; el Manchester United, 820; el Liverpool, 700; y el Arsenal, 500. Y esta contención del gasto (consecuencia directa de la construcción del estadio) no ha repercutido en sus resultados deportivos, y no sólo por su presencia en la final de Champions League: 5º en la Premier 2014-15; 3º en 2015-16; 2º en 2016-17; 3º en 2017-18; y 4º en la temporada recién cerrada.

Ambas circunstancias, construcción del estadio y contención en refuerzos, necesitaban un nexo de unión a pensamientos de Daniel Levy, un negociador nato entre los presidentes del fútbol. El magnate inglés apostó por un entrenador de equipo y de club: Mauricio Pochettino. La apuesta está resultando sobresaliente. El técnico argentino se ha amoldado a las políticas económicas del club, ha mantenido el nivel competitivo del mismo y ha revalorizado la figura del futbolista inglés, la cual estaba en el ostracismo desde hacía décadas. Tanto es así que la selección de Inglaterra hizo un papel excelso en el Mundial de Rusia con una base de jugadores arraigados en el Tottenham.

Porque Pochettino, y su cuerpo técnico (formado por Miguel D’Agostino, Toni Jiménez y Jesús Pérez), son expertos en obtener nuevos talentos y revitalizar jugadores. Lo hicieron en el Espanyol y en el Southampton. Y lo hacen ahora en el Tottenham. En Barcelona, Pochettino hizo debutar a canteranos como Sergio Sánchez, Marc Torrejón, Víctor Ruiz, Ángel Martínez, Raúl Baena, Jordi Amat, Álvaro Vázquez o David López. Además, cerró los fichajes o las cesiones de otros jóvenes como Facundo Roncaglia, Juan Forlín, Jose Callejón, Vladimir Weiss o Philippe Coutinho, que fueron fijos en sus equipos. La misma receta aplicó, con éxito, en el Southampton, dando protagonismo a jugadores como Nathaniel Clyne, Jay Rodríguez, Adam Lallana, Calum Chambers, Victor Wanyama, James Ward-Prowse, Luke Shaw o Morgan Schneiderlin. Los grandes de la Premier gastaron sus euros en estos jugadores y la selección inglesa no tardó en llamar a filas a estos nuevos talentos.

Esta promoción de jóvenes jugadores supuso el gran aval para la contratación por parte de Daniel Levy. Los hechos demuestran el acierto. Al listado se añadieron nuevos nombres como Dele Alli, Dier, Walker, Son, Trippier, Winks, Eriksen, Sissoko, Kane y Rose. Jóvenes con una enorme proyección deportiva y un coste fuera de mercado. Levy sabrá negociar adecuadamente sus ventas y en caso de hacerlo Pochettino sabrá encontrar relevos a una generación que busca, en el Metropolitano, escribir la gran hazaña en la historia del club de Londres. Y el lema servirá de inspiración: “To dare is to do” (“Atreverse es hacerlo”).

Etiquetas: Fútbol
Rafael Merino

The author Rafael Merino

Rafael Merino, periodista deportivo con más de 15 de experiencia en la redacción de noticias, crónicas, reportajes y entrevistas sobre deportes. Acreditados a encuentros de Primera división, ACB, Mundiales de baloncesto, gira NBA, Mundiales de ciclismo, Mutua Madrid Open, entre otros eventos deportivos.