La COVID-19 amenaza el imperio de los agentes del fútbol

La pandemia, seguramente, haya erradicado los grandes traspasos de futbolistas y reste el infinito poder con el que cuentan los representantes de los futbolistas
Neymar y Mbappé
Neymar y Mbappé

Ni la sociedad ni el fútbol se moverán con los mismos biorritmos de tiempos anteriores a consecuencia de la pandemia. Seguramente, este verano no haya fuertes desembolsos económicos en contrataciones de nuevos jugadores. Ni aumentos de salarios. Ya nada será como en otras épocas estivales cuando se gastaron 222 millones de euros en Neymar, o 145 en Coutinho y Neymar y Mbappé, o 120 en Griezmann, o 126 en Joao Félix, o 100 en Hazard. El fútbol girará a la cantera y eso repercutirá en los agentes.

La industria del balompié gira económicamente merced a las habilidades comerciales de los representantes, capaces de obtener un traspaso o mejora de contrato más favorable para sus jugadores, aún estando en guarismos desproporcionados en determinados casos. Temporada tras temporada, el negocio sumaba ceros en sus cuentas corrientes. Eran poderosos; ahora, su protagonismo en el negocio está en entredicho a consecuencia de la COVID-19.

¿Y quiénes son esos agentes tan poderosos cuyo imperio está amenazado a causa de un virus? De acuerdo con el último estudio realizado (Revista Forbes), tres de los cinco primeros agentes de deportistas más poderosos del mundo están vinculados al fútbol. La excepción son el agente de béisbol Scott Boras, con su agencia Boras Corporation, y Jeff Schwartz, fundador de Excel Sports Management y el agente de baloncesto más poderoso.

En cuanto al fútbol, el magnate con más poder es Jonathan Barnett. El cofundador y presidente de Stellar Group se ha ocupado de los contratos de algunos de los mejores jugadores de fútbol durante más de dos décadas. A esto suma sus negocios en otros deportes: atletismo, rugby, boxeo o cricket, a través del cual comenzó su exitosa andadura. En esta temporada, al cierre del mercado, gestionó contratos por un valor de 1.165,7 millones de euros, obteniendo hasta 114,8 millones de euros en comisiones. Gareth Bale, Saúl Ñíguez, Jordan Pickford, Szczesny, Ruben Loftus-Cheek o Daniel James son algunos de sus representados.

FIFA: limitación de comisiones

A muy poca distancia económica se encuentra Jorge Mendes, cuya agencia Gestifute controla contratos sobre los 1.000 millones de euros, y que ha obtenido 105,8 millones en comisiones en el último mercado. El imperio de Mendes cuenta con una de las joyas del balompié: Cristiano Ronaldo. En su cartera aparecen otros nombres como Bernardo Silva, Ederson y Joao Cancelo, James Rodríguez, Fabinho o Nélson Semedo, entre otros muchos.

Después de Barnett y Mendes, el variopinto Mino Raiola cierra el círculo de los representantes más poderosos del fútbol. Conocido por su firmeza, y extravagancias, a la hora de negociar contratos, Raiola gestiona contratos valorados en 630 millones de euros, de los que ha obtenido más de 63 millones de euros en comisiones. Entre sus estrellas, están Pogba, Balotelli, Lukaku, Verratti, Donnarumma, De Ligt o Ibrahimovic.

La cruel irrupción de la COVID-19 quizá haya acelerado la caída de estos imperios, ya que ese poder infinito ya estaba siendo cuestionado desde FIFA, en cuyas nuevas reglas de traspasos figuraba un descenso del 10% al 3% en las comisiones de los contratos. Esto iba a ser en 2021.