Eden Hazard asume un símbolo del Real Madrid, el número 7

El belga porta un número estrella: desde Kopa a Cristiano Ronaldo y pasando por históricos como Amancio, Juanito, Butragueño y Raúl González.

Pocos símbolos subsisten a la modernidad que envuelve al fútbol. Ese aroma histórico y toque romántico son elementos de otro ecosistema. El número 7 del Real Madrid es de esos símbolos que sobreviven a la evolución mercantil del fútbol. Esa camiseta está reservada a los elegidos por el Santiago Bernabéu. Es un número con tanta historia como el mismo club de Chamartín. Lo saben en los despachos. Y ese 7 vuelve a ser portado por un futbolista que despierta ilusión en las gradas, justamente cuando se presenta en sociedad. Hazard debuta en el Santiago Bernabéu.

Ni el Levante, ni la necesidad de abrazarse a los tres puntos en disputa, ni siquiera esos 100 millones de euros de inversión (la más alta de Chamartín y sólo a la altura de la contratación de Bale). Nada aporta más responsabilidad a Hazard que ese número, ese símbolo, ese 7 que lucirá a su espalda. No sabremos si él escogió ese camino o fue una decisión del club. Lo que es seguro es que Hazard entrará en esa nómina de jugadores emblemáticos que han defendido este número mágico. Porque si el 10 es el número del fútbol, el 7 es el número del Real Madrid. Desde Kopa a Cristiano Ronaldo y pasando por históricos como Amancio, Juanito, Butragueño y Raúl González, actual entrenador del Castilla. Leyendas todas ellas del Real Madrid. Emblemas de una época, de una historia con grandes conquistas futbolísticas.

No sólo trofeos, sino unas actitudes y habilidades futbolísticas magníficas. Como las demostradas por Raymond Kopa. Un francés elegante, habilidoso y complemento perfecto de Di Stéfano. En su estancia en el Real Madrid, consiguió dos Ligas y dos Copas de Europa. Kopa vistió de blanco durante 79 encuentros y convirtió 24 tantos. En cifras muy superiores se movió el gallego Amancio Amaro: 344 partidos y 119 goles como madridista. Sus regates, con el 7 a la espalda, enamoraron al Bernabéu. Un recinto que siempre recuerda a Juanito cuando cada cita del Real Madrid alcanza el minuto 7. El malagueño estuvo durante 10 temporadas en el primer equipo, tiempo en el que demostró su habilidad, rapidez e intuición para moverse en el área rival. Y qué decir de su espíritu competitivo. Pocos jugadores han alcanzado esas cotas. Juanito jugó 284 partidos y anotó 85 goles.

Juanito encontró un sucesor incomparable en la figura de Emilio Butragueño. Nacido en las categorías inferiores y dando nombre a una inigualable generación de futbolistas del Real Madrid y del fútbol español. Butragueño encabezó la Quinta del Buitre. La FIFA le incluye como el mejor jugador español entre los 123 mejores futbolistas vivos de la historia. Por supuesto, Butragueño portaba ese número 7 mágico de Chamartín. Sus regates, sus goles (123 goles en un total de 341 partidos) y sus títulos quedan en el recuerdo de muchas generaciones, como aquellas cinco Ligas ganadas de manera consecutiva.

El ocaso de Butragueño permitió la alternativa de su relevo: Raúl González. El siete no pudo tener mejor relevo. Con Raúl, el Real Madrid alcanzó ese objeto de deseo llamado Copa de Europa. Después de 32 años, se conquistó la Séptima en Ámsterdam y no sólo eso, sino que se amplió el dominio en Europa con la octava y novena. Raúl acabó siendo el jugador del Real Madrid con más encuentros de toda la historia: 740 (con 323 goles). Otro siete que encanaba los valores del número y del madridismo, un futbolista muy completo a pesar de no destacar en ninguna faceta en concreto. Y el testigo, como casi ya es tradición, lo recogió Cristiano Ronaldo (aunque en sus primeras temporadas lució el 9). El portugués elevó al club blanco a otra dimensión con cuatro Champions League y con una hoja inigualable de servicio: 450 goles en 438 encuentros. Ahora, tras una temporada de barbecho, el siete blanco emerge en la espalda de Hazard, otro de esos jugadores llamados a marcar un capítulo de oro sobre el césped del Santiago Bernabéu.