La proeza inalcanzable: el Castilla y su subcampeonato en Copa del Rey

El Mirandés, en Segunda División, se acerca a igualar el hito protagonizado por el Castilla, filial madridista, cuando alcanzó la final del torneo copero, aunque acabó perdiendo ante el Real Madrid. Sucedió hace 40 años.

Cuarenta años después, hay proezas inalcanzables en el panorama futbolístico. Ningún otro equipo ha sido capaz de alcanzar el hito escrito por el Castilla en el torneo de la Copa del Rey. El filial del Real Madrid fue capaz de clasificarse para una final y participar, en consecuencia, en la Recopa al año siguiente, en su condición de subcampeón. La mercantilización del fútbol y diseño del torneo han contribuido a la conservación de esta hazaña. Este curso, el Mirandés, está rozando el logro escrito por el Castilla.

El 4 de junio de 1980, a las 20:30 horas, en el mismo Santiago Bernabéu. El Real Madrid contra el Castilla, su segundo equipo y actualmente Real Madrid Castilla. Era una histórica final de Copa del Rey. Ganaron los mayores de manera contundente (6-1). El malogrado y carismático Juanito adelantó al Real Madrid a los 20 minutos y Santillana agrandó las diferencias en el marcador al filo del descanso. Sabido, Del Bosque, Álvarez y, otra vez, Juanito redondearon el triunfo. Álvarez metió el gol del honor para el Castilla.

Los protagonistas de ese encuentro único fueron: Agustín; Juanito, Herrero, Castañeda, Casimiro; Álvarez, Gallego, Bernal; Pineda, Paco (S. Lorenzo, min. 46) y Cidón (Balín, min. 73). Enfrente, con los mayores se alinearon: García Remón; Sabido, Camacho, Pirri, Benito; Ángel, Del Bosque, Stielike (Hernández, min. 63); Juanito, Santillana y Cunningham (Martínez, min. 82). El premio de consolación del filial blanco tuvo sabor europeo. Se ganó su derecho a participar en la Recopa, segunda competición europea de la época.

El Castilla, de Segunda a Europa

Eran otros tiempos; una era de un fútbol más auténtico. De un deporte donde hasta los filiales mantenían una gran cuota de protagonismo. Era un Castilla de época. Fueron los años dorados del filial del Real Madrid. Eran los años 80. Durante estos años, el filial madridista dibujó hazañas aún recordadas en el imaginario colectivo: en 1980, jugó la final de Copa del Rey; participó en la Recopa al curso siguiente; y en la 83-84, se proclamó campeón de Segunda con un fútbol que enamoró y hacía rebosar el Santiago Bernabéu. Porque más de 80.000 espectadores se congregaba en aquellos tiempos como testigos de la irrupción de La Quinta del Buitre, una de las grandes generaciones del fútbol español.

La trayectoria del Castilla en aquella edición de la Copa del Rey (por entonces participan todos los filiales) resultó intachable: eliminaron al Hércules tras remontar un 4-1 encajado en Alicante; al Athletic de Bilbao, rey de Copas; a la Real Sociedad de Arconada; y al Sporting de Gijón de Quini en semifinales. Después de la fiesta (con cierto sabor amargo) del Santiago Bernabéu, el Castilla se marchó a Europa. Otra hazaña no imitada en el fútbol contemporáneo. La experiencia fue corta, aunque enriquecedora. El Castilla ganó al West Ham en el Bernabéu (3-1), pero fue remontada, en la prórroga, en Londres (5-1).