El Real Madrid apuesta por el talento sin encontrar al nuevo Raúl

Ni cantera doméstica ni cantera internacional. Ni cuidando las semillas del Castilla ni invirtiendo millones de euros. El Real Madrid está encallado en la búsqueda de otro Raúl u otro Casillas. En el Santiago Bernabéu no encuentran a ese diamante que ilusione al aficionado y acabe convirtiéndose en un referente. Aquellos futbolistas que emergen del Castilla acaban cedidos o vendidos (Borja Mayoral o De Tomás) y aquellos otros que aterrizan a cambio de notables traspasos millonarios (385 millones de euros en 20 jugadores menores de 23 años) no acaban de confirmar, en la mayoría de los casos, su alternativa.

La juventud se ha convertido en una de las asignaturas pendientes del Real Madrid. Desde tiempos de Casillas, ningún otro joven se ha convertido en un pilar indiscutible del primer equipo proveniente del Castilla. Y desde que se firmarse a Sergio Ramos (en 2005, con 18 años y una temporada en su casillero con el Sevilla), ningún otro imberbe futbolista ha conseguido hacerse con un sitio destacable en el Real Madrid. Desde entonces, muchos jugadores lo han intentado, pero ninguno lo ha conseguido. Tampoco ningún entrenador ha terminado de perfilar ese diamante. Ni tampoco Florentino Pérez lo ha contratado. Se han sucedido episodios esperanzadores sin acabar de plasmarse en el tiempo.

Esta sensación de orfandad se ha acrecentado en los últimos cursos, con especial mención al cambio de política deportiva del Real Madrid. Menos foco en el Castilla y más actividad del radar internacional, con el consabido gasto económico: 385 millones de euros en 20 futbolistas menores de 23 años. Y ninguno de ellos está asentado en el primer equipo. Los últimos en incorporarse a esta nómina son el delantero serbio Jovic y el central brasileño Militao, ambos de 21 años y con un coste de 60 y 50 millones de euros, respectivamente. Ambos estarán esta temporada a disposición de Zidane, aunque, por el momento, como alternativas desde el banquillo. Porque el japonés Kubo (2 millones de euros) y Soros (3 millones de euros) estarán formándose en otros territorios futbolísticos, como Mallorca y Real Zaragoza, respectivamente.

Con anterioridad a este último mercado de contrataciones, y desde 2013 (momento en el que aparecen los petrodólares en el mercado futbolístico), el Real Madrid ha mantenido esta misma política deportiva de atraer el talento internacional de edades más tempranas, tanto nacionales como internacionales. Illarramendi fue el primero en incorporarse a esta lista de refuerzos, justo coincidiendo con Isco y Carvajal (retornaba tras una cesión a Alemania), los únicos que sí han gozado de cierta continuidad y protagonismo en el Real Madrid. En temporadas venideras fueron apareciendo otros nombres: Martin Ødegaard; Lucas Silva, Marco Asensio (la tercera excepción); Jesús Vallejo; Fede Valverde; Theo Hernández; Dani Ceballos; Vinicius; Rodrygo; Odriozola; Lunin; o Brahim, entre otros muchos más. Y aquellos que han debutado desde el Castilla han tenido un efímero protagonismo (Javi Sánchez, Cristo, Mayoral, entre otros).

Algunos están en el primer equipo; otros prosiguen adquiriendo experiencia en otros clubes y otros dejaron de pertenecer al Real Madrid. Pero ¿a qué se debe esta situación? Básicamente a una clave fundamental: en el Real Madrid se exige desde el primer minuto. Y esto conlleva a que tanto jugador, como el entrenador de turno, coincidan en el tiempo en una ecuación simple: que el técnico confíe en ellos (como Valdano hizo con Raúl) y le otorgue encuentros de seguido y que el futbolista “no sólo llame a la puerta, sino que tire esa puerta”, como decía Camacho al referirse a qué necesita un joven para aparecer en el primer equipo. Raúl (ahora entrenador del Castilla) sí tiró esa puerta y fue determinante desde el primer minuto. De momento, sólo ilusiones, encuentros aislados y muchas más dudas que certezas sobre la proyección de estos jóvenes en el Real Madrid.